Más de 300 estudiantes de la Universidad del Bienestar ubicada en la Alcaldía Cuauhtémoc se enfrentan a la incertidumbre académica tras el cierre de su plantel, presuntamente derivado del impago de la renta del inmueble. Ante esta situación, la comunidad estudiantil manifestó su rechazo a la orden de trasladarse hasta la sede de Texcoco para continuar con sus estudios, lo que ha generado fuertes críticas hacia la administración de dichas instituciones.
La legisladora de Acción Nacional, Frida Guillén Ortíz, calificó la decisión como una muestra de insensibilidad institucional. Señaló que enviar a los jóvenes a otro estado de la República de manera imprevista implica una afectación directa a su economía, tiempos de traslado y estabilidad académica. Por ello, la diputada exhortó a Raquel Sosa, rectora de las Universidades del Bienestar Benito Juárez, a presentar un informe detallado sobre la situación administrativa de las sedes capitalinas y el estatus real de sus matrículas.
Para mitigar el impacto en los alumnos afectados, el grupo parlamentario del PAN propuso una serie de medidas de apoyo urgentes. Entre estas destacan la ampliación de las becas actuales, la creación de opciones de movilidad y la entrega de estímulos educativos extraordinarios que compensen los gastos adicionales que este cambio de sede representa para las familias de la demarcación.
Guillén Ortíz criticó que, desde su concepción, este modelo educativo ha operado con deficiencias presupuestales y falta de planeación. Según la legisladora, la improvisación en el manejo de las escuelas ha derivado en la falta de inversión real, lo que hoy obliga a los estudiantes que confiaron en el proyecto a pagar las consecuencias de una gestión administrativa ineficiente.
La propuesta de reubicación de la bancada panista incluye gestionar convenios con otras instituciones educativas dentro del perímetro de la Cuauhtémoc que puedan prestar aulas de manera temporal. Asimismo, se planteó la posibilidad de otorgar becas específicas para que los jóvenes puedan revalidar sus estudios en universidades ya establecidas formalmente, evitando que queden fuera del sistema educativo por falta de espacios físicos.
De acuerdo con testimonios de los propios alumnos, la espera para habilitar nuevos espacios en sedes alternas podría prolongarse hasta por seis meses. Esta situación se agrava ante el silencio de la Secretaría de Educación Pública (SEP), mientras el plazo para entregar el inmueble original vence en las próximas semanas.
Finalmente, se advirtió que la falta de inversión y la toma de decisiones erróneas en la YouTubepolítica educativa de nivel superior está orillando a la deserción escolar. Se enfatizó que dejar a los jóvenes sin opciones de estudio cercanas y accesibles aumenta el riesgo de que se incorporen a actividades informales, lo que representa un retroceso en el desarrollo social de la Ciudad de México.

