WhatsApp bajo nueva vigilancia: Europa endurece reglas para blindar a menores y frenar desinformación

En un movimiento que redefine la relación entre el poder estatal y las gigantes tecnológicas de Silicon Valley, la Comisión Europea ha designado oficialmente a WhatsApp como una plataforma de muy gran tamaño (VLOP) bajo la estricta Ley de Servicios Digitales (DSA). A partir de hoy, la aplicación de mensajería propiedad de Meta pierde la autonomía regulatoria que disfrutaba, quedando obligada a transparentar sus protocolos de moderación de contenido ante las autoridades de Bruselas. 

Esta medida responde al crecimiento exponencial de los canales de difusión y comunidades masivas dentro de la app, los cuales se han convertido en vehículos principales para la desinformación política y la organización de actividades ilícitas bajo el amparo del cifrado de extremo a extremo.

La nueva regulación exige que WhatsApp implemente herramientas de denuncia mucho más robustas y, lo que es más polémico, que realice evaluaciones de riesgo sistémico anuales para demostrar que su plataforma no está siendo utilizada para manipular la opinión pública o poner en riesgo la salud mental de los menores. 

Si Meta no cumple con estos estándares, se enfrenta a multas que podrían ascender hasta el 6% de sus ingresos anuales globales, una cifra que superaría los miles de millones de euros. El análisis de esta regulación indica que Europa está sentando las bases para un internet mucho más controlado, donde la privacidad del usuario ya no es una excusa válida para que las empresas eludan su responsabilidad editorial sobre lo que se comparte en sus redes.

Este cambio de paradigma tiene implicaciones directas para los usuarios. Aunque el cifrado de los mensajes personales se mantiene, la supervisión de los canales públicos y grupos de gran tamaño será exhaustiva. 

Meta se encuentra ahora en una encrucijada técnica y ética: debe encontrar la manera de filtrar contenido peligroso sin romper la promesa de privacidad que define a su marca. Para el portal, es vital destacar que este es solo el inicio de una tendencia global; otros bloques económicos están observando el éxito de la DSA para implementar leyes similares que buscan arrebatarle el control de la información a los algoritmos privados y devolverlo al escrutinio público, garantizando un entorno digital más seguro pero, inevitablemente, más vigilado.

Crédito: Foto de lonely blue en Unsplash