No es el calor. Es la política. En varias alcaldías de la Ciudad de México el ambiente se está calentando con una velocidad que anticipa lo que viene: 2027 está más cerca de lo que parece, y los actores ya se están moviendo, algunos con torpeza, otros con precisión quirúrgica. Lo que falta, en cambio, es alguien que ponga orden desde arriba. Morena en la capital no tiene conductor y esa ausencia se nota en cada demarcación.
Tlalpan
A muchos sorprendió que a la comparecencia de la alcaldesa Gabriela Osorio en el Congreso de la Ciudad de México le hicieran vacío cuatro diputados de Morena: Xóchitl Bravo, Pedro Haces, Alberto Vanegas y Luis Chávez. No todos faltaron: estuvieron presentes Juana Juárez, Leticia Haro y la vicecoordinadora de Morena, Brenda Ruiz. Pero la ausencia de cuatro legisladores del mismo partido que la alcaldesa no es un descuido de agenda. En el lenguaje político, una bancada que le niega presencia a su propia alcaldesa en el Congreso no está enviando una señal: está declarando una posición. Y hay razones concretas detrás de esa declaración: Osorio les ha jugado chueco. No atiende sus gestiones y bloquea lo que tenga que ver con ellos. La división en Tlalpan no es un rumor ni una lectura entre líneas; es un hecho documentado en la lista de asistencia y en el agravio acumulado.
La comparecencia también dejó otro frente expuesto. La oposición le reclamó a Osorio una denuncia ante el Instituto Electoral de la Ciudad de México por promoción personalizada: pinta de bardas, lonas, todo con su nombre. El priista Alejandro García Loria fue directo en su crítica. Pero quien dio en el blanco fue Patricia Urriza, de Movimiento Ciudadano: ante los resultados que tiene la alcaldía, dijo, esas bardas y lonas son innecesarias, y exigió saber cuántos recursos públicos se destinaron a ponerlas. Urriza tiene razón, y el momento no es menor: esa promoción se despliega justo cuando se acerca la definición de candidaturas para 2027.
Mientras eso sucede, en el PAN hay varios nombres sobre la mesa: Daniela Álvarez, Andrés Sánchez, Rafael Calderón y un caballo negro, Héctor Hugo Hernández, a quien desde 2024 se le ubica en las filas blanquiazules. Habrá que ver cómo procesa Acción Nacional la participación del ex perredista en la contienda interna.
Y en el PVEM está la diputada Paulina Pérez Córdova con trabajo territorial acumulado, pero la incorporación de la ex alcaldesa Alfa González causó más ruido que entusiasmo. González descartó que su cambio de militancia tenga como objetivo buscar una candidatura en 2027, lo cual es exactamente lo que diría alguien que sí la busca. La reacción de Morena fue inmediata: la diputada Xóchitl Bravo publicó en redes una declaración de principios –transformación, pueblo, dignidad, comunidad– acompañada de una foto con Juana Juárez, Leticia Haro, Alberto Vanegas, Pedro Haces y Luis Chávez. Los que faltaron a la comparecencia y las que fueron posaron juntos para la cámara. Casi los mismos, mismo mensaje. Así está la cosa en Tlalpan.
Tláhuac
No todo en el Verde es oportunismo. En Tláhuac, Héctor Jiménez Garcés ha construido un trabajo territorial que pocos pueden presumir: logró que esa alcaldía tenga el mayor número de afiliados del PVEM en toda la ciudad. No es un dato menor. Esa base, construida ladrillo a ladrillo, le da algo que en política vale más que los cargos: presencia real en el territorio. Jiménez no tiene intención de dejar el partido y esa lealtad, combinada con el capital político acumulado, lo coloca como una posibilidad genuina para competir por la alcaldía en 2027. Mientras Morena gestiona sus divisiones internas, el Verde en Tláhuac ya tiene nombre propio.
Álvaro Obregón
El alcalde Javier López Casarín no ha dado el ancho. Eso lo saben en Morena y, lo que es peor para él, también lo saben en el PAN. Formaba parte del equipo del secretario de Economía, Marcelo Ebrard, pero lo cacharon haciendo maniobras con el director del STC Metro, Adrián Ruvalcaba, y cortaron toda relación con él. Lo que quedó es un alcalde políticamente huérfano, sin el respaldo del grupo que lo impulsó y sin la autoridad para enfrentar lo que viene.
Lo que viene, en este caso, tiene nombre: Pablo Montes de Oca, ex diputado local con trabajo territorial acumulado en la demarcación. Las encuestas serias le dan uno o dos puntos de ventaja sobre quien ya perdió contra Morena. Que tanto Lía Limón como el propio Casarín vean con inquietud el avance de un candidato opositor dice todo sobre el estado en que se encuentra la alcaldía. Cuando el titular del gobierno local le teme a la competencia electoral, el diagnóstico ya está hecho.
Xochimilco
En la alcaldía chinampera, la pelea no es entre partidos de oposición y el oficialismo: es una disputa interna entre el PT y Morena. Un grupo de vecinos impulsa la revocación de mandato de la alcaldesa Circe Camacho —quien milita en el PT— y ya entregaron las firmas al Instituto Electoral de la Ciudad de México para que las valide y continúe el proceso. Van en serio. Detrás del movimiento se asoman el ex alcalde José Carlos Acosta y la diputada local Erika Rosales, quien fue directora general de Administración durante su gestión, ambos de Morena. La jugada tiene toda la apariencia de una operación de reposicionamiento disfrazada de inconformidad ciudadana, aunque la división en la demarcación es real y viene de antes: en la gestión de Acosta ya hubo un intento de revocación, que se cayó porque los comités promotores solo lograron reunir el 5.77% de la lista nominal, cuando se requería el 10%. Esta vez, sin embargo, el proceso llegó más lejos. Habrá que ver si las firmas pasan el filtro del IECM, pero la señal política ya está dada: en Xochimilco, el frente interno arde tanto como cualquier disputa con la oposición.
Iztapalapa
A Aleida Alavez las cosas no le están saliendo bien, y buena parte del problema tiene nombre y apellido: Alejandro Ojeda, su esposo, quien sin cargo alguno habría dado instrucciones a funcionarios y maltratado a mandos medios de la alcaldía. El resultado es que varios operadores y cuadros desertaron del proyecto. En política, ese tipo de sangrado es difícil de detener y casi imposible de ocultar.
En ese contexto, el Partido Verde Ecologista aparece cada vez más cerca de la alcaldesa, con el diputado Talayero como puente visible y la diputada Rebeca Peralta como figura central del acercamiento. Para una alcaldesa que necesita recomponer alianzas, el Verde puede ser un salvavidas. O una nueva complicación: nadie en Morena debería olvidar que el PVEM no construye lealtades, construye posiciones.
La Ciudad de México no está en pausa. Está en campaña permanente, aunque nadie lo quiera admitir todavía. Y sin un liderazgo partidista que arbitre, encuadre y discipline, cada alcaldía es su propio pequeño campo de batalla.
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