El sindicato New York State Nurses Association denunció que el hospital Montefiore, en el Bronx, despidió a 12 enfermeras del departamento de revisión de utilización para reemplazarlas con un software de inteligencia artificial. Según el sindicato, la medida viola el contrato colectivo que las enfermeras lograron tras una huelga de 41 días que terminó en febrero de este año .
Las enfermeras despedidas revisaban expedientes de pacientes y gestionaban con las aseguradoras la cobertura de los tratamientos, asegurando que el hospital recibiera el reembolso correspondiente . Marilyn Shuler, una de las afectadas, trabajó en el hospital durante 39 años. “Siempre me sentí muy orgullosa de la organización para la que trabajé todos estos años, y que nos traten así es una falta de respeto, es muy desalentador”, declaró al medio The Guardian .
El 28 de mayo, las 12 enfermeras recibieron una carta de recursos humanos en la que se les notificaba que sus puestos serían eliminados en 45 días . La fecha de terminación se cumplió el 12 de julio .
El sindicato señaló que el hospital está utilizando un software de la empresa Datavant, que ha estado vinculada con Palantir, una firma de vigilancia que ha colaborado con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos . Las enfermeras expresaron preocupación por la posible exposición de datos sensibles de los pacientes, incluyendo su estatus migratorio, y recordaron que Datavant acordó pagar 900 millones de dólares para resolver una demanda colectiva por una filtración de datos que afectó a más de 320 mil personas .
El hospital Montefiore negó las acusaciones del sindicato. “Como suele ocurrir, las afirmaciones del NYSNA son inexactas y engañosas”, declaró Joe Solmonese, vicepresidente senior de relaciones gubernamentales y comunicaciones estratégicas de Montefiore. “Lo que es cierto es que siempre estamos invirtiendo en nuevas tecnologías para garantizar la mejor atención y los mejores resultados para nuestros pacientes” .
Las enfermeras aseguraron que no se oponen a la tecnología, sino a su implementación sin evidencia de que sea segura o eficaz. “La IA debería ser una herramienta que trabaje junto a los clínicos expertos, no una tecnología que los reemplace. No estamos en contra de la tecnología; hay muchos usos positivos en el cuidado de la salud. El problema surge cuando se introduce nueva tecnología sin pruebas de que sea segura y efectiva”, señaló Shuler .

