La más reciente encuesta de El Financiero deja en evidencia algo que en las calles ya se sabía: el gobierno de Clara Brugada tiene el agua hasta el cuello, y no es por las lluvias que han azotado la capital del país. Aunque la aprobación general se mantiene en un 57% –apenas un punto arriba del bimestre anterior–, los números del desempeño revelan una administración que se desmorona en los rubros que realmente importan para quienes habitan esta ciudad.
Y es que no hay Fan Fest del Mundial, ni concierto masivo, ni colorido evento en el Zócalo que pueda tapar la realidad: la Ciudad de México está peor que hace seis meses, y la encuesta lo documenta con crudeza.
En materia de seguridad pública, el desplome es dramático. Las opiniones favorables al gobierno en este rubro se desplomaron del 29% en mayo al 19% en julio, mientras que la percepción negativa se disparó al 69%. Es la primera vez en la serie de encuestas que la mayoría de los capitalinos –el 51%– considera que la seguridad ha empeorado. La inseguridad ya es, para el 56% de la población, el principal problema de la Ciudad. No la inflación, no el desempleo: la violencia, la impunidad, la sensación de que nadie te cuida.
Pero no es el único indicador en caída libre. Los apoyos sociales, que habían sido el caballo de batalla de Brugada, cayeron del 70% al 57% en solo dos meses. En enero arrancaban en 79%. Son 22 puntos perdidos en lo que va del año, lo que demuestra que la clientela política tiene fecha de caducidad cuando la vida cotidiana se vuelve insostenible.
La economía en la ciudad tampoco le sonríe: bajó del 49% al 46% de opinión favorable, la tercera caída consecutiva desde enero, cuando registraba 61%. En corrupción, apenas el 18% aprueba la gestión, frente a un contundente 68% que la reprueba. Y en transporte público –ese Metro que se cae a pedazos, esas estaciones abandonadas, esas obras eternas– la evaluación está dividida: 40% a favor, 42% en contra.
¿Y qué hace el gobierno? Organiza Fan Fests. Monta escenarios. Gasta millones en la “ajolotización” de la Ciudad, como si pintar de color morado los problemas fuera sinónimo de resolverlos. Mientras tanto, la segunda etapa del Jardín Tlallipan –la prometida Utopía Flotante– sigue sin arrancar. En Tlalpan, las obras del Mundial son señaladas por opacidad, desvío de recursos y afectaciones a los vecinos. En el Metro, los problemas estructurales y de mantenimiento siguen siendo una amenaza cotidiana. Y en las colonias, el abandono es palpable.
La falta de planeación es evidente. No hay una hoja de ruta clara, no hay coordinación, no hay respuesta a las demandas reales de los capitalinos. Y en buena medida, eso se debe a un equipo que no aporta. Figuras como César Cravioto y Tomás Pliego, lejos de sumar, se han convertido en un lastre: operadores sin capacidad de gestión, sin cercanía con la gente y sin la mínima sensibilidad para atender los problemas que aquejan a esta urbe de nueve millones de habitantes. Este último, incluso, presiona para regresar como presidente de Morena en la Ciudad de México, pese a ser uno de los perfiles que más daño le haría a ese instituto político.
Brugada puede seguir maquillando los números con eventos multitudinarios, puede seguir posando para las cámaras con artistas y deportistas, pero la realidad es terca. Los capitalinos no se dejan engañar por los reflectores. Ven cómo su ciudad se deteriora, cómo la inseguridad los acorrala, cómo la extorsión y el despojo de sus casas y patrimonios sigue sin freno, cómo las inundaciones vuelven a anegar colonias enteras, cómo el transporte colapsa, cómo la corrupción sigue impune.
Y todo esto tiene fecha de vencimiento: 2027. Si esta tendencia negativa en todos los rubros no se revierte, si no hay un cambio de rumbo real, si no se sustituye a operadores ineficientes por un equipo verdaderamente capaz, las consecuencias electorales serán inevitables. En muchas alcaldías están igual. La cuenta regresiva ya empezó. Y los eventos no votan.
POR LAS CALLES… Dicen los que saben que el PAN busca fichar a Leslie Staines para Álvaro Obregón, pero hay un detalle que vale la pena recordar: en 2021, cuando era candidata de Fuerza por México a la alcaldía, declinó a favor de Eduardo Santillán, candidato de Morena. El partido debería considerar que sumar a alguien que se enfrentó a sus propios candidatos, lejos de ayudar, puede complicarle las cosas.
X: GarcíaJJavier
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