El índice Ramp AI, que monitorea el gasto corporativo real de más de 50,000 empresas estadounidenses, registró en su edición de marzo un dato que habría sonado improbable hace apenas un año: la adopción general de IA entre empresas alcanzó el 47.6% en febrero, un máximo histórico, con el 24.4% de los negocios pagando ahora por servicios de Anthropic.
El ascenso de Anthropic es vertiginoso. Su tasa de adopción creció 4.9% mes a mes, el mayor aumento mensual desde que Ramp comenzó a monitorear estos datos. Hace un año, solo una de cada 25 empresas en la plataforma pagaba por Anthropic; hoy es casi una de cada cuatro.
El otro lado de la historia es la caída de OpenAI. Su tasa de adopción cayó 1.5%, el mayor descenso en un solo mes registrado por cualquier empresa de modelos de IA desde que Ramp inició su monitoreo. A esto se suma otro dato revelador: Anthropic superó a OpenAI en el liderazgo del gasto en suscripciones empresariales de IA, algo notable porque se suma a la ya dominante ventaja de Anthropic en gasto vía API.
El número más llamativo del reporte es el que mide los nuevos usuarios. Anthropic gana ahora alrededor del 70% de los encuentros directos contra OpenAI entre empresas que adquieren servicios de IA por primera vez, una inversión total de las tendencias observadas en 2025, cuando OpenAI aceleraba su adopción más rápido que cualquier otro competidor.
¿Cómo explicar este giro? Ara Kharazian, economista de Ramp y autor del análisis, descarta que la respuesta esté en los benchmarks técnicos o el precio. Claude Code y Codex, el producto equivalente de OpenAI, son herramientas comparables en rendimiento, y Codex es incluso más barato.
Y sin embargo, Anthropic no puede satisfacer su propia demanda: todos sus planes –consumidor, pro, empresarial, API– siguen teniendo límites de uso porque la compañía no cuenta con el cómputo suficiente para atender a todos sus clientes. Una empresa que cobra más, ofrece productos similares y aun así rechaza ingresos por falta de capacidad, está creciendo más rápido que su rival.
La hipótesis de Kharazian apunta a algo menos tangible: la cultura. Anthropic construyó su base primero entre los primeros usuarios –ingenieros, evangelistas tecnológicos, el “experto en IA” de cada equipo– y ahora está usando esa base para escalar hacia el público general.
El contraste entre ambas compañías se agudizó a principios de 2026: mientras OpenAI apostó por grandes contratos gubernamentales, Anthropic mantuvo su postura centrada en la seguridad, lo que generó una distinción de identidad entre ciertos perfiles de usuarios.
Kharazian llega a una conclusión que él mismo reconoce como provocadora: elegir entre OpenAI y Anthropic podría estar volviéndose menos una decisión de compras empresariales y más una señal de identidad, algo parecido a la distinción entre la burbuja verde y la azul en iMessage.
En cuanto al resto del mercado, Google creció ligeramente hasta el 4.7% de adopción, mientras que xAI se mantuvo por debajo del 2%
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