El futuro del trabajo y cómo sobrevivir a la nueva era de la inteligencia artificial

La llegada de la inteligencia artificial no es realmente una batalla de robots contra personas. En realidad, se trata de una herramienta creada por humanos que está cambiando la forma en que nos relacionamos y trabajamos. David Autor, un reconocido profesor de economía del MIT, explica que el verdadero reto no es técnico, sino decidir cómo queremos que esta tecnología nos ayude en lugar de que nos reemplace.

Es normal sentir miedo cuando escuchamos sobre estos avances, pero la historia nos enseña que las máquinas no siempre eliminan el empleo; a veces lo transforman para que podamos hacer cosas más importantes. El secreto está en entender qué partes de nuestro trabajo puede hacer una computadora y cuáles solo puede hacer un ser humano con experiencia y juicio.

El valor de lo que sabemos hacer

Cada empleo tiene muchas tareas diferentes. Por un lado, están las cosas en las que somos realmente buenos, como atender a un cliente, resolver un problema difícil o realizar una cirugía. Por otro lado, están las tareas aburridas o repetitivas, como llenar formularios o buscar datos en una lista.

Si la inteligencia artificial se encarga de las tareas aburridas, nosotros tenemos más tiempo para concentrarnos en lo que mejor sabemos hacer. Esto hace que nuestro trabajo sea más valioso. Por ejemplo, si un abogado ya no tiene que pasar horas escribiendo contratos básicos porque una máquina lo hace, puede dedicar todo su talento a defender casos complejos. En este escenario, el trabajador se vuelve más productivo y puede ganar mejor.

Cuando la tecnología nos pone a competir

Sin embargo, hay otro lado de la moneda. A veces, la tecnología hace que un trabajo que antes era difícil se vuelva muy fácil. Pensemos en los conductores de taxi. Antes, para ser taxista en una gran ciudad, se necesitaba conocer cada calle de memoria, lo cual tomaba años de práctica. Con el GPS, cualquier persona puede usar una aplicación y llegar a cualquier lugar.

Esto es bueno para el cliente, pero para el trabajador significa que ahora tiene mucha más competencia. Cuando cualquier persona puede hacer un trabajo con ayuda de un celular, los sueldos tienden a bajar porque la experiencia especial que tenía el trabajador original ya no es tan necesaria. El reto para el futuro es evitar que todos los empleos se vuelvan tareas sencillas donde las personas sean fácilmente reemplazables.

Un camino con muchas opciones

Algo muy importante que mencionan los expertos es que el futuro no está escrito. La inteligencia artificial es como el barro: podemos darle la forma que queramos. Se puede usar para vigilar a las personas o para que las empresas ahorren dinero despidiendo gente, pero también se puede usar para que la medicina sea más barata, para que la educación sea mejor y para ayudar a resolver problemas como el hambre en el mundo.

Como la mayoría de estas herramientas las crean empresas privadas, su objetivo principal es ganar dinero. Por eso, es necesario que la sociedad y el gobierno participen en las decisiones importantes. No podemos dejar que el mercado decida por sí solo, porque a todos nos conviene que sigan existiendo empleos dignos donde la gente se sienta útil y necesaria.

El trabajo como base de nuestra sociedad

El trabajo es mucho más que una forma de conseguir dinero para comprar comida. Es la manera en que nos sentimos parte de la comunidad. En una democracia, las personas contribuyen con su esfuerzo y con el pago de sus impuestos, y a cambio tienen derecho a opinar y recibir beneficios del estado. Si las máquinas hicieran todo el trabajo y los humanos no tuviéramos nada que ofrecer, la sociedad se volvería muy desigual. Unos pocos dueños de las máquinas serían inmensamente ricos y el resto de la población no tendría cómo salir adelante. Por eso, el gran desafío de estos tiempos es usar la inteligencia artificial para que todos seamos más capaces y efectivos, asegurando que el progreso tecnológico nos traiga bienestar a todos y no solo a unos cuantos.