La planeación a largo plazo de la capital del país enfrenta una omisión crítica: la sismicidad. Olivia Garza, diputada del PAN y presidenta de la Comisión de Planeación del Desarrollo en el Congreso local, lanzó un llamado urgente al Gobierno capitalino para integrar este fenómeno en el Plan General de Desarrollo (PGD), advirtiendo que, actualmente, el documento no lo menciona ni una sola vez.
A pesar de que los sismos representan el principal riesgo estructural históricamente documentado para la Ciudad de México, el proyecto actual del PGD carece de referencias explícitas al respecto. Según Garza, aunque el documento utiliza términos como “gestión de riesgos” y “resiliencia”, evitar la palabra sismicidad genera un discurso incompleto y peligroso.
“Hablar de resiliencia sin nombrar la sismicidad es un discurso incompleto. El documento rector no articula la sismicidad con vivienda, infraestructura o desarrollo urbano”, enfatizó la legisladora.
La falta de este eje temático en el PGD no es solo una cuestión de redacción, sino que tiene implicaciones operativas graves. Garza explicó que la sismicidad debe ser tratada bajo una jerarquía clara entre los dos instrumentos rectores de la ciudad:
Por un lado, el Plan General de Desarrollo (PGD) es el encargado de definir los temas que son prioritarios para la metrópoli; es decir, establece la visión de ciudad a largo plazo y los principios de desarrollo urbano. Por otro lado, el Programa General de Ordenamiento Territorial (PGOT) es la herramienta que aterriza esa visión en reglas concretas, regulando específicamente cómo se ordena el territorio y el uso del suelo.
“La sismicidad debe tratarse en ambos instrumentos. Primero se decide qué importa para la ciudad; después se regula cómo se ordena el territorio. No al revés”, recalcó la panista. La importancia de esta distinción radica en que, si no se establece la sismicidad como una prioridad en el Plan, las reglas operativas del Programa pierden su fundamento estratégico.
Advirtió que no reconocer explícitamente este riesgo en el PGD invisibiliza la desigualdad del riesgo que enfrentan distintas zonas, debilita la planeación y prioriza la reacción sobre la prevención.
Finalmente, Garza agregó que de no corregir esta omisión, el Programa General quedaría técnicamente activo pero estratégicamente débil, diluyéndose toda lógica de planeación integral y dejando a la ciudad vulnerable ante futuros eventos telúricos.

