Meta ha dado un golpe de autoridad en el mercado del hardware de consumo al confirmarse que sus gafas inteligentes poseen ya más de tres cuartas partes de la cuota de mercado global. Este éxito masivo ha forzado a la compañía a buscar una alianza estratégica con EssilorLuxottica para elevar la producción a 20 millones de unidades anuales y satisfacer la demanda récord de este trimestre.
El éxito de estos dispositivos radica en que Meta ha logrado ocultar la complejidad tecnológica dentro de armazones convencionales. A diferencia de los cascos de realidad virtual pesados, estas gafas permiten una interacción fluida mediante comandos de voz y superposición de datos mínima, lo que los usuarios han adoptado como un accesorio de moda funcional para su vida diaria.
Sin embargo, el rápido crecimiento ha traído nuevos desafíos en materia de privacidad. En varios países europeos, los reguladores han comenzado a cuestionar la capacidad de grabación constante de estos dispositivos. Esto podría derivar en nuevas leyes de protección de datos que obliguen a la empresa a modificar el software de reconocimiento facial y las señales luminosas de grabación en sus próximas actualizaciones.
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