Un diputado tiene tres obligaciones fundamentales: legislar, fiscalizar y realizar gestión. Ayer, los legisladores del PAN comandados por Andrés Atayde no cumplieron con la primera y más importante. Simplemente no aparecieron.
El Congreso de la Ciudad de México tuvo una sesión cargada, con iniciativas y puntos de acuerdo relevantes en la orden del día, designaciones importantes y propuestas que merecían debate. El Grupo Parlamentario del PAN, comandado por Andrés Atayde, brilló por su ausencia. No llegaron. No avisaron. No hubo explicación.
La práctica habitual de la bancada blanquiazul en el Congreso capitalino tiene ya un protocolo conocido: llegan, pasan lista y se van a sus oficinas. Regresan una hora, hora y media después. En ocasiones llegan todavía más tarde, sin mayor preocupación por el descuento del día. Pero este martes ni siquiera eso: simplemente no se presentaron, a pesar de que varios de sus propios miembros tenían asuntos considerados en el orden del día.
Por ejemplo, Mario Enrique Sánchez Flores debía presentar una iniciativa para expedir la Ley del Instituto de la Defensoría Pública de la Ciudad de México. También quedaron pendientes un punto de acuerdo para exigir transparencia a la Secretaría de Mujeres sobre el estado de los refugios para víctimas de violencia, suscrito por la diputada Lizzette Salgado Viramontes, y otro para reformar el reglamento de verificación administrativa, del diputado Ricardo Rubio Torres. Y aún así, no aparecieron.
Si bien las proposiciones se turnan a comisiones y el trabajo legislativo continuó sin ellos, eso no los exime de nada: no cumplieron con asistir a su trabajo, no cumplieron con la responsabilidad para la cual fueron elegidos y, sobre todo, le fallaron a la gente que los envió al Congreso a representarla.
La pregunta que queda flotando es sencilla y sin respuesta satisfactoria: ¿con qué cara se presenta Acción Nacional ante la ciudadanía si no cumple con su trabajo? Esta semana el Congreso sesionó solo dos veces, el lunes y ayer. No volverá a sesionar hasta el 8 de abril. Quince días sin actividad legislativa y de las dos únicas sesiones disponibles, el PAN faltó a una. La oposición que no aparece cuando debe aparecer no es oposición: es decorado.
El PAN habla de renovación, de un partido moderno que aprendió de sus errores, de una derecha que se reinventa. Pero lo que ocurrió este martes en el Congreso de la Ciudad de México no es renovación. Es una bancada que cobra su cheque sin importar si hizo algo para merecerlo. Como los cangrejos, avanzan hacia atrás mientras presumen que van de frente. Un partido que falta, que no presenta sus iniciativas y puntos de acuerdo, que le falla a los habitantes de la Ciudad de México no está construyendo una alternativa creíble. Está construyendo el argumento perfecto para que en 2027 el electorado capitalino les confirme que su presencia en el Congreso es más costosa que útil. Con esta actuación, o mejor dicho con esta ausencia, el camino hacia las urnas del año que viene luce cada vez más cuesta arriba para Acción Nacional en la Ciudad de México.
Mientras la bancada del PAN guardaba silencio, otros legisladores sí hicieron su trabajo. El diputado Pedro Haces Lago presentó una iniciativa para tipificar el nepotismo como falta administrativa en la Ley de Responsabilidades de la Ciudad de México, inspirada, dijo desde la tribuna, en la postura que ha mantenido la presidenta Claudia Sheinbaum desde el primer día de su gobierno. La propuesta es concreta: ningún servidor público podrá nombrar, designar o promover a personas con quienes tenga vínculos de parentesco hasta cuarto grado, ni simular esa práctica mediante contratos por honorarios o acuerdos entre funcionarios. El argumento es elemental pero necesario: los cargos públicos deben ganarse con capacidad y preparación, no con apellidos ni cercanías. Que haga falta una ley para decirlo habla del tamaño del problema.
Por su parte, Manuel Talayero, coordinador del PVEM, llamó la atención sobre algo que pasa desapercibido en cada temporada electoral: la propaganda política tiene un costo ambiental real. Plásticos, cartones, papeles que saturan calles y generan residuos, energía consumida en instalar y mantener espectaculares que nadie pidió. La saturación de mensajes partidistas, señaló, no solo ensucia la ciudad: empobrece el debate público y desvía la atención de los problemas de fondo. Es una observación que los partidos raramente se aplican a sí mismos, pero que vale la pena registrar.
También hubo designaciones: Jorge Medina Sandín como Tesorero del Congreso capitalino y la toma de protesta de Myriam Irma Cardozo Brum como integrante de Evalúa CDMX. Decisiones institucionales que requieren quórum, presencia y responsabilidad legislativa. Todo lo que el PAN de Andrés Atayde decidió no ofrecer ayer.

