La conmemoración de la Semana Santa en México trasciende el fervor místico para consolidarse como un evento de profundo carácter sociológico, identitario y cultural. De acuerdo con una nota de María Teresa Cedillo Nolasco, el doctor Josué Tinoco Amador, investigador del Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), sostiene que esta práctica fortalece la identidad colectiva tanto en Iztapalapa como en diversas regiones del país donde se desarrolla.
El especialista en Psicología Social de la Religión y de la Política indica que, más allá de los espacios de tolerancia y convivencia, lo más relevante es la organización comunitaria. La estructura de tiempos, formas y órdenes permite que a quienes participan en el rito se les asigne un cargo, rango o proceso específico a seguir, lo cual vigoriza el sentido de pertenencia.
Un hito fundamental es la Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, reconocida en 2025 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. El académico subraya que, aunque este acto recibe apoyo del Estado, su esencia es un acto sociológico identitario que se consolida mediante núcleos de trabajo y responsabilidades compartidas. Al consultar a los participantes, estos suelen narrar cómo la vivencia personal y social ha transformado su vida y su entorno en el barrio.
Respecto a la evolución de la representación en Iztapalapa, el doctor Tinoco Amador sostiene que existe una adaptación a las estrategias de la modernidad, aunque en la práctica la transformación no ha sido tan marcada como en años anteriores. Destaca que se mantienen aspectos como el daño físico autoinfligido en el Viacrucis, bajo la premisa de que flagelar el cuerpo es sustancial para elevar el espíritu, lo que sugiere que no ha existido una reforma de fondo en el rito.
Sin embargo, el cambio más notorio se observa en la influencia tecnológica y el relevo generacional. El investigador documentó cómo los jóvenes registran momentos de la Pasión en su vida cotidiana con expresiones como aquí sufriending con Yisus. Mientras que para los mayores esto puede resultar ofensivo, para las nuevas generaciones es una oportunidad de compartir. A diferencia del pasado, donde se buscaba el vínculo espiritual o la mirada del otro en el proceso, hoy los jóvenes buscan vincularse con sus pares a través de las redes sociales para demostrar que siguen las tradiciones.
Finalmente, el académico de la UAM explica que el orgullo por este patrimonio cultural traspasa la devoción religiosa, uniendo a personas creyentes y no creyentes, nacionales y extranjeros. Sobre el fenómeno del turismo religioso, concluyó que es un término operativo que permite reconocer identidades y conocer a las comunidades en un momento específico del calendario.

