El mercado de smartphones en México mantiene una trayectoria de crecimiento sostenido, además de registrar una reconfiguración en los canales de compra, un gasto creciente en su adquisición y una estabilidad en su frecuencia de reemplazo, de acuerdo con el análisis de Ernesto Piedras, director general de The Competitive Intelligence Unit.
En 2025 se comercializaron más de 35 millones de dispositivos inteligentes, lo que representó un crecimiento anual de 7% y confirma el dinamismo del mercado incluso en un entorno macroeconómico incierto.
No obstante, reducir el análisis a métricas de volumen o participación de fabricantes resulta insuficiente, ya que el usuario mexicano ha evolucionado hacia un perfil más informado, selectivo y dispuesto a invertir más en tecnología.
Uno de los cambios más relevantes es la reconfiguración de los canales de venta. Históricamente, las tiendas de operadores móviles concentraban la mayor parte de las ventas, pero su centralidad ha disminuido de manera significativa en los últimos años.
Entre 2022 y 2025, la participación de los operadores en los ingresos por venta de smartphones cayó de aproximadamente 75% a 59%, mientras que los distribuidores, incluyendo retail, comercio electrónico y canales independientes, aumentaron su presencia hasta alcanzar 41%, con un crecimiento sostenido trimestre a trimestre.
Este desplazamiento responde a una mayor competitividad de los distribuidores, quienes han aprovechado ventajas como precios más atractivos, mayor diversidad de productos y esquemas de financiamiento más flexibles, trasladando el poder de decisión hacia el consumidor.
Otro indicador clave es el incremento en el gasto promedio por dispositivo, que al cierre de 2025 alcanzó los 5,009 pesos, con una tasa de crecimiento anual de 10.2% desde 2021.
Este aumento no responde únicamente a factores inflacionarios, sino a una migración hacia dispositivos de gama media, alta y premium, lo que refleja una mayor disposición del consumidor a invertir en tecnología de mejor calidad.
El smartphone se consolida así como una herramienta integral para productividad, educación, entretenimiento y conectividad, elevando su valor en la vida cotidiana de los usuarios.
En contraste con el dinamismo del mercado, el ciclo de reemplazo se ha mantenido estable en aproximadamente 26 meses, lo que evidencia un comportamiento más racional por parte de los consumidores.
Lejos de un consumo impulsivo, los usuarios optimizan su inversión al extender la vida útil de sus dispositivos, actualizándolos únicamente cuando es necesario.
Hacia 2026, las perspectivas se mantienen positivas, aunque sujetas a riesgos externos, particularmente relacionados con la oferta global y la paridad entre el peso y el dólar.
Dado que la mayoría de los dispositivos se producen en Asia, cualquier depreciación del peso impacta directamente en los precios al consumidor, por lo que la estabilidad cambiaria se perfila como un factor determinante del poder adquisitivo tecnológico.
En un escenario favorable, se espera que continúe el incremento en el gasto promedio y la consolidación del segmento premium, así como una mayor competencia entre canales de venta en beneficio del consumidor.
El mercado mexicano de smartphones ha dejado atrás su etapa de crecimiento basada en volumen para entrar en una fase de sofisticación, en la que no solo importa cuántos dispositivos se venden, sino cómo, dónde y por qué se adquieren.
La diversificación de canales, el aumento en la inversión por equipo y una mayor racionalidad en su compra configuran un nuevo entorno en el que el usuario es más exigente, el mercado más competitivo y los smartphones más relevantes que nunca.
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