Citlalli Hernández entregó su renuncia a la Secretaría de las Mujeres. Se va a Morena, dijo. Quiere ayudar al partido. La presidenta Claudia Sheinbaum lo contó esta mañana en “La Conferencia del Pueblo” con un tono que mezcló elogio y algo parecido a la sorpresa: “Casi me voy de espaldas. Me dice: es que hablé con Luisa María y quiero irles a ayudar al partido”. Luego añadió, casi de pasada, que en esto de ayudar al partido se requiere mucha paciencia. Esa frase no es inocente.
Citlalli Hernández, quien está próxima a cumplir 36 años y cuenta con una trayectoria que arranca en las juventudes de Morena en Iztacalco, pasa por la Asamblea Legislativa, el Senado y cuatro años como secretaria general del partido. Se define a sí misma como producto de una familia de izquierda, “cardenista y luego lopezobradorista”. Fue parte del #YoSoy132. Marchó contra el desafuero de López Obrador cuando era adolescente. Es, por formación y por convicción, un cuadro de la generación AMLO.
Y sin embargo, llega a Morena con el respaldo de Sheinbaum. No de Palenque.
Eso importa. Importa porque el partido, que va a operar un proceso complejo –17 gubernaturas, la Cámara de Diputados, congresos locales, todo en 2027–, necesita que las alianzas funcionen, y las alianzas no han funcionado bien.
Luisa María Alcalde llegó a la dirigencia en octubre de 2024 con una tarea clara: consolidar la coalición con el PT y el PVEM, aceitar la maquinaria interna, preparar el terreno. Pero la maquinaria crujió. Las tensiones con los aliados se acumularon, el presupuesto del partido generó cuestionamientos y la postura de la dirigencia durante las discusiones sobre la reforma electoral de Sheinbaum fue tan poco diplomática que dejó heridas en los socios que más se necesitan. En política de alianzas, la rudeza tiene un costo que se cobra en boletas.
Desde finales de 2025 circulan versiones sobre su salida. Ella las negó. Publicó un video en redes para decir que se queda, que solo dejaría el cargo si la presidenta se lo pidiera. La presidenta, por su parte, dijo esta semana que no tiene conocimiento de ningún cambio. Nadie confirma nada. Y mientras tanto, entra Citlalli.
La operación es más fina de lo que parece. No se trata solo de reforzar un área débil. Se trata de meter en la cancha a alguien que ya demostró, en la campaña de 2024, que puede construir acuerdos donde otros no pueden.
Fue coordinadora de alianzas durante la precampaña de Sheinbaum. Conoce los temperamentos, los agravios, los límites de cada socio. Sabe cuándo ceder y cuándo sostenerse. Cuando Luisa Alcalde levantó la mano por la dirigencia, Citlalli se hizo a un lado sin drama y dijo que ayudaría desde donde le tocara. Así se construye la confianza que ahora se cobra.
La tensión que define este movimiento es la siguiente: el cuadro más lopezobradorista del relevo llega al partido respaldado por Sheinbaum, no por AMLO. Eso dice algo del nuevo equilibrio. El expresidente sigue siendo una referencia, su hijo Andrés Manuel López Beltrán sigue en el comité, Palenque sigue mandando señales.
Pero quien pone las fichas sobre el tablero electoral es la presidenta. Y la ficha que acaba de mover tiene mucha historia en el movimiento y lealtad probada hacia quien gobierna.
Lo que viene en los próximos meses es la definición de candidaturas en 17 estados, la negociación de espacios con el Verde y el PT, y la primera gran prueba del segundo piso de la transformación como fuerza electoral independiente de su fundador. Para eso se necesita alguien con memoria larga, temple y, sobre todo, paciencia. Citlalli Hernández la tiene. Sheinbaum lo sabe. Por eso la mandó.
Con las alianzas nacionales en manos de alguien de confianza, la pregunta se traslada a la capital del país: ¿y para cuándo los cambios en Morena Ciudad de México? POR LAS CALLES… La más reciente medición de C&E Research ubica a Diana Sánchez Barrios como la figura con mayor respaldo político en la demarcación Cuauhtémoc, encabezando las preferencias internas de Morena rumbo a la contienda por la alcaldía. Los datos no son menores. Con 30.3 por ciento de las preferencias, Sánchez Barrios aventaja por más de 12 puntos a Ricardo Peralta Saucedo y deja aún más rezagado a Arturo Ávila Anaya. En escenarios electorales, su eventual candidatura también muestra mayor competitividad frente a la actual alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega, reduciendo la brecha respecto a otros perfiles de su partido. A poco más de un año de la elección, la fotografía es clara: Morena parte como favorito en la alcaldía, pero el nombre que logre capitalizar esa ventaja aún está en disputa, y hoy, las cifras colocan a Sánchez Barrios en una posición privilegiada dentro de esa definición.

