Más allá de una secuela cinematográfica, que nos permite viajar por el mundo de la moda y de un detrás de camaras muy especial, está para quienes somos periodistas un tema de comprensión y comprenetración de lo que vivimos como gremio en el mundo.
Esa identificación, conexión, compatibilidad, entendimiento, comprensión, nace efectivamente del tema en torno al cual gira la trama de la película y que es algo global, la pérdida de empleos de reporteros, periodistas en los medios tradicionales y la crisis presente en muchos periódicos impresos al reducir su número de tiraje, debido sí al avance arrollador de la era digital y ahora el desarrollo de la IA (inteligencia artificial).
En México, esta crisis se agudizó desde el sexenio pasado cuando el expresidente López Obrador decidió no dar más publicidad gubernamental, cuando calificó sin distinción a los periodistas como chayoteros, eso cimbró al gremio, cientos perdieron sus empleos, la cosa no ha mejorado mucho en el país con el actual gobierno de Sheinbaum continúa con esa retórica limitativa que es replicada en todas las entidades donde gobierna Morena.
Sólo medios tradicionales y digitales a fines al partido en el poder logran jugosos contratos de publicidad, mientras los demás periodistas y medios digitales independientes sufren las de Caín por tratar de demostrar que la verdadera democracia se ejerce cuando se publican los diferentes pensamientos y a todos los grupos parlamentarios.
Pero, la cosa se complica más cuando diputados federales o locales, basan su estrategia de comunicación a través de sus comunity manager, sus sombras, su gente de redes sociales. Más de un millón de veces he sostenido públicamente que eso no es periodismo, que les guste o no los periodistas somos esa conexión entre la realidad y los políticos.
Lo he hecho, al igual que Andy la periodista de El Diablo viste a la Moda, lo hace cuando al inicio de la película al estar recibiendo un premio en reconocimiento a un reportaje es despedida por whatsapp del periódico, lo que hace que ella se manifieste en público ante la injusticia y diga “nos necesitan a los periodistas”.
Sin embargo, la realidad en México supera a la ficción de la película.
De 2000 a la fecha ARTICLE 19 ha documentado 176 asesinatos de periodistas en mi país.
Pero no sólo eso. Desde el año pasado se ha incrementado exponencialmente una nueva forma de silenciar al periodismo y es a través del acoso judicial, demandas irrrisoriamente millonarias para terminar con la prensa que cuestiona, que investiga, que denuncia lo que otros pretenden callar.
En el Congreso de la ciudad de México el miércoles 29 de abril con el objetivo de proteger la libertad de expresión y evitar abusos legales, la diputada del Partido Verde Yolanda García Ortega presentó una iniciativa para frenar el uso indebido de las demandas por daño moral como herramienta de censura.
La propuesta la presentó tras el Foro de Libertad de Expresión realizado el pasado 23 de octubre de 2025 en el Congreso capitalino, donde periodistas, académicos y organizaciones como Artículo 19 e inclusive la Alta Comisionada de la ONU, coincidieron en la necesidad de actualizar la ley para garantizar que nadie sea castigado por opinar o informar sobre temas de interés público. Fue turnada a la Comisión de Administración y Procuración de Justicia.
Actualmente, las demandas por daño moral han sido utilizadas en algunos casos para intimidar, desgastar económicamente o silenciar a periodistas, activistas y personas críticas.
Por eso, la realidad supera a la ficción de la película en México donde existe un mundo irreal para ejercer el periodismo, aquí te matan o ejercen acoso judicial para silenciar.
Sin embargo, sabemos perfectamente que no se mata la verdad asesinando a periodistas, ni se silencia a la prensa a través del acoso judicial.
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