La ruta del agravio

Cuando Clara Brugada presentó –el 12 de julio de 2025– el programa “Ruta, Tlatelolco mi Amor”, las palabras sonaban a mandato: el gobierno capitalino trabaja de forma coordinada con las 16 demarcaciones sin importar el partido político, porque la prioridad es el bienestar de los habitantes de la ciudad. Palabras limpias, intención declarada, fotografía para el registro.

Pero en Tlatelolco, esas palabras se las llevó el viento.

En el Centro Cultural Ágora, donde la música, la palabra y el encuentro vecinal han sobrevivido décadas de abandono institucional, la oscuridad regresó. No por descuido, no por desgaste, no por falta de presupuesto: regresó porque personal del mismo programa de Brugada fue, retiró las luminarias y se marchó. Sin aviso. Sin asamblea. Sin explicación. Y cuando los vecinos exigieron una respuesta, la coordinadora de enlace y su vocero, identificado como Willy Copaco II, los llamaron mentirosos.

Eso es lo que hay que entender antes de hablar de focos y postes: la administración capitalina dejó a oscuras un espacio cultural. Y para rematar, acusó de mentir a quienes denunciaron el daño.

El Ágora no es un espacio cualquiera. Es escenario de ensayos, presentaciones, talleres. Es el lugar al que una niña llega en la tarde y del que tiene que regresar sola si el programa se extiende. La penumbra no es neutra: intimida, disuade, expulsa. Cada luminaria retirada es una función cancelada en potencia, un taller que se acorta, una parte de la comunidad que deja de usar lo que le pertenece porque ya no se siente segura.

El Ágora no es el único caso. A unos metros, en el estacionamiento del edificio Donato Guerra, el mismo programa dejó otra marca. Vecinos habían advertido durante meses que una luminaria estaba descompuesta y mal instalada. Pidieron que la reinstalación se hiciera con criterio técnico: anclaje firme, cimentación, supervisión mínima. La respuesta fue enterrarla en tierra y seguir adelante. El viernes 24 de abril, durante un nuevo intento de “arreglarla”, la luminaria colapsó sobre dos vehículos. Los daños superaron los 50 mil pesos. Nadie ha dado la cara.

Dos casos, un solo programa, un solo patrón: intervenir sin consultar, ejecutar sin supervisión, y cuando algo sale mal, desaparecer o confrontar. Y aquí el dato político que no puede perderse de vista: la Alcaldía Cuauhtémoc la gobierna la oposición. Brugada envió su programa a territorio ajeno prometiendo coordinación y bienestar, y lo que dejó fue oscuridad, daños materiales y vecinos insultados. No es solo una falla operativa. Es una declaración involuntaria sobre cómo entiende la relación con las demarcaciones que no controla: entrar, intervenir y marcharse sin rendir cuentas a nadie.

Los vecinos de Tlatelolco conocen este ritual de memoria. “Siguen como siempre: sin supervisión, sin seguridad y la coordinación inexistente”, resumió una vecina con la precisión de quien ya no se sorprende. No había indignación desbordada en esas palabras. Había algo peor: resignación.

Tlatelolco es una comunidad históricamente organizada, con décadas de experiencia en exigir, documentar y resistir. No denuncia por capricho. Llamarlos mentirosos no es solo una injusticia: es la señal más clara de que quienes operan el programa no tienen argumentos, solo el reflejo de la descalificación.

Con acciones así, lo que le depara a Morena en 2027 es, por lo menos, un panorama electoral complicado. Cada luminaria retirada sin aviso, cada vecino ignorado, cada insulto disfrazado de respuesta oficial es un voto que se aleja. Y en una ciudad donde la oposición ya gobierna varias alcaldías, Morena no puede darse el lujo de regalar agravios.

Brugada dijo que la prioridad es el bienestar de los habitantes. En Tlatelolco, el programa que lleva su sello les retiró la luz de un espacio cultural, dañó vehículos por negligencia y llamó mentirosos a quienes protestaron. Si eso es bienestar, habría que preguntarle a la jefa de gobierno qué entiende por la palabra.

Porque en Tlatelolco, hoy, la luz no solo falla. También cae. Y cuando cae, exhibe todo lo que está mal sostenido.

X: @GarciaJJavier