Lourdes Paz: la impunidad disfrazada de “gestión”

No gobierna Iztacalco. La encabeza. Y hay una diferencia abismal entre ambas cosas. Gobernar implica resultados, responsabilidad y respeto a la ley. Encabezar la alcaldía, como lo ha hecho ella, se reduce a repartir lonas con su cara, extorsionar datos personales a los vecinos y violar descaradamente la Constitución mientras el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) le abrió un procedimiento sancionador apenas hace un par de meses.

Sí, leyeron bien: el IECM le inició un procedimiento sancionador por mantener propaganda ilegal en bardas 164 días después de que la ley se lo prohibió, y abrió una investigación aparte por una posible sobreexposición de su nombre que, según la propia autoridad electoral, podría generarle “un beneficio político indebido”. Pero eso es solo la punta del iceberg.

Una nota del periódico Reforma, de Marian Velázquez y Eduardo Cedillo, de la edición dominical del diario señala que miles de lonas con el rostro de la alcaldesa amontonadas en la explanada de la Alcaldía, esperaban para ser repartidas entre 150 “líderes territoriales”. El trato es simple: entregas tu nombre completo, tu teléfono, tu domicilio y tu sección electoral, y a cambio te dan una lona con la cara de Lourdes Paz para que la cuelgues en tu casa o tu negocio. Ah, y de paso tienes que “valorar” su trabajo. Excelente, bueno, regular o malo. Como si fuera una maestra de kinder pidiendo calificación, no una funcionaria pública que debería rendir cuentas con hechos, no con encuestas amañadas.

El Artículo 134 Constitucional es cristalino: la propaganda gubernamental no puede incluir nombres, imágenes, voces o símbolos que promocionen a servidores públicos. La ley existe para evitar precisamente esto: que una alcaldesa use el erario como si fuera su cuenta de campaña. Pero a Lourdes Paz le importa un comino la ley. Su respuesta ante la evidencia es de cinismo puro: que las lonas son para “facilitar la comunicación entre colonos y autoridades”. ¿Comunicación? ¿Desde cuándo la comunicación pública requiere una foto de la alcaldesa, una encuesta obligatoria y una base de datos electoral? Eso no es comunicación social, es captación de clientela política pagada con el dinero de los iztacalquenses.

Y lo peor es el despilfarro. Mientras las calles de Iztacalco se llenan de baches, mientras la inseguridad crece y los servicios públicos fallan, la alcaldesa gasta recursos –tiempo de trabajadores, logística de camionetas, material impreso, organización de listas– en una operación de imagen que además de inmoral, es delictiva. Esos recursos se podrían usar para pavimentar una calle, reparar una luminaria, a contratar más policías. Pero no. Prefieren comprar voluntades a cambio de lonas y promesas vacías.

El cinismo llega al colmo cuando se defienden argumentando que las lonas se pusieron por “la necesidad de la ciudadanía ante las lluvias”. ¿En serio? ¿Desde cuándo una lona con la cara de una política protege de la lluvia? Si de verdad les importara la gente, habrían repartido lonas sin rostro, sin nombre, sin condición. Pero no. Todo tiene que llevar la marca Lourdes Paz, porque el objetivo nunca fue ayudar, fue posicionarse.

Una persona que usa recursos públicos para su autopromoción, que viola la ley electoral con la frente en alto, que trata a los vecinos como fichas de un juego político, no merece ser alcaldesa. Ni siquiera merece ser considerada para encabezar la alcaldía de nuevo. Porque no ha gobernado. Y encabezar la demarcación con esta clase de impunidad, de cinismo y de desprecio por la norma, es un insulto a los ciudadanos de Iztacalco.

La pregunta obligada es si Iztacalco puede permitirse otros tres años de lonas en lugar de resultados. La ciudadanía no necesita más lonas. Necesita una alcaldesa que trabaje, que respete la ley y que entienda que el poder no es un escaparate personal. Lourdes Paz ya demostró que no es la persona que Iztacalco necesita.

X: GarcíaJJavier

javiergarcia@tumanzana.press