En septiembre de 2019, durante una gira por Chihuahua, el presidente Andrés Manuel López Obrador lanzó una frase que hoy resuena con fuerza: “Todos los negocios jugosos que se hacían, todos estos últimos escándalos de corrupción, es muy difícil que no lleven el visto bueno del Presidente de la República”. Añadió que en las administraciones pasadas los gobernantes “no tenían llenadera, robaban mucho”.
Esas palabras cobran sentido pleno con la detención de Raúl Piña Horta, ex diputado federal del Partido Verde Ecologista de México y, según el portal oficial del propio partido, ex integrante de la Comisión Nacional de Honor y Justicia. Piña Horta fue capturado en Acapulco acusado de extorsionar a 145 de los 168 verificentros del Estado de México, exigiendo entre 100 mil y 250 mil pesos mensuales por establecimiento, bajo la amenaza de revocar autorizaciones. Los pagos exigidos oscilaban entre 500 mil y 800 mil pesos en efectivo.
Pero aquí viene lo grave: lo que sucedía en el Estado de México no puede ser entendido sin el beneplácito o, por lo menos, el conocimiento de los integrantes de la cúpula del PVEM. Estamos hablando de Jorge Emilio González Martínez, el “Niño Verde”, líder histórico del partido; de Manuel Velasco Coello, senador de la República por el Verde; de Arturo Escobar y Vega, quien ha estado envuelto en escándalos sin que le haya impedido mantenerse en la primera línea del partido –en 2009 fue detenido en el aeropuerto de Chiapa de Corzo con un millón cien mil pesos en efectivo dentro de una maleta Louis Vuitton, y en 2015 la PGR solicitó su orden de aprehensión por presuntos delitos electorales como dirigente del PVEM–; de Karen Castrejón Trujillo, dirigente nacional del PVEM desde noviembre de 2020; y de José Alberto Couttolenc Buentello, secretario general del PVEM en el Estado de México y diputado local, hombre fuerte del partido en la entidad.
Piña Horta no era un advenedizo. Fue diputado federal suplente en la LIX Legislatura, rindió protesta en febrero de 2006, participó en la Comisión de Salud y fue secretario de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación. Su trayectoria lo convierte en un cuadro de primera línea del Verde, no en un funcionario técnico aislado. Por si todo lo anterior fuera poco, tiene una relación cercana con Jorge Emilio, de quien fue secretario particular.
El contexto político no puede ignorarse. El PVEM está en pleno proceso de selección de coordinadores estatales para la “Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional”, los operadores territoriales de la coalición gobernante rumbo a 2027. Ya hay aspirantes registrados en Guerrero, Aguascalientes, Baja California, Campeche y Baja California Sur. En San Luis Potosí y Quintana Roo, donde el Verde ya tiene posiciones consolidadas, la competencia con Morena es fuerte.
¿Casualidad que la detención de Piña Horta ocurra justo cuando el partido define sus liderazgos territoriales? En la política mexicana, las casualidades son escasas. Lo que vemos es una limpieza de cuadros incómodos, una forma de decirle al PVEM que en esta coalición no hay espacio para los que manchan la marca con prácticas de extorsión, especialmente cuando el partido busca proyectarse como una fuerza política presentable.
La frase de López Obrador en Chihuahua de 2019 vuelve a la memoria. Si es cierto que no hay “negocio jugoso” sin el visto bueno de quienes están arriba, entonces la detención de Piña Horta no es el final de la historia. Es apenas el principio. Y la investigación, si es que hay voluntad real de llegar hasta el fondo, debe mirar hacia arriba: hacia la cúpula del PVEM, hacia quienes le dieron el cargo, hacia quienes lo protegieron.
Las preguntas obligadas son: ¿qué va a hacer el partido? ¿Cuándo se va a pronunciar al respecto? El silencio también es cómplice.
POR LAS CALLES… Hablando del PVEM, Pilar Solórzano, secretaria de las Mujeres en el Comité Ejecutivo Estatal, espera con ansias el inicio del próximo periodo ordinario de sesiones en el Congreso de la Ciudad de México para ver si -ahora sí- le cumplen el acuerdo. Resulta que en 2024, fue registrada como suplente de Elvia Estrada quien, después de cierto tiempo, pediría licencia para que Solórzano rindiera protesta como diputada del distrito 11 local que abarca las alcaldías Iztacalco y Venustiano Carranza. Cuando se acercaba el término del embarazo de Estrada, Solórzano pensó que por fin llegaría su turno pero pasaron los meses y nada. A ver si ahora sí le cumplen.
X: GarcíaJJavier
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