Ariadna Montiel Rojas, presidenta del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, anunció el lunes pasado que el ahora diputado con licencia Paulo Emilio García coordinará las tareas del partido en la Ciudad de México rumbo a 2027. Con eso termina, al menos formalmente, más de un mes de acefalía que esta columna documentó como una señal de alarma. Y con eso llega también, por fin, la posibilidad de que alguien tome el timón que Héctor Díaz Polanco dejó a la deriva.
El nombramiento no es una sorpresa. En este espacio se había anticipado el perfil de García como el relevo generacional que Morena necesitaba: formación universitaria, experiencia legislativa, conocimiento del partido y una ventaja política poco común en la capital, la de moverse con soltura tanto en el círculo de la presidenta Claudia Sheinbaum como en el de la jefa de Gobierno Clara Brugada. Esa doble cercanía, además de su trayectoria territorial como concejal y diputado por Coyoacán, es la que lo llevó a la coordinación y la que le da, de entrada, una herramienta que su antecesor nunca tuvo.
El encargo no es sencillo. García recibe un mapa de alcaldías con tensiones abiertas –Cuauhtémoc, Azcapotzalco, Tlalpan, Iztacalco, Xochimilco, Álvaro Obregón y Gustavo A. Madero, entre otras– y una coalición con el PVEM y el PT que necesita atención directa y constante. Pero es justo ese tamaño del reto el que vuelve valiosa la oportunidad: pocas veces un dirigente partidista llega con el capital político suficiente, y la cercanía con ambos polos de poder en la ciudad, para ordenar un proceso de esta magnitud.
El primer terreno donde puede marcar la diferencia es el territorial. Sentar en la misma mesa a los actores de Cuauhtémoc: Dolores Padierna, Iliana Sánchez, Diana Sánchez Barrios, Dunia Ludlow, Cynthia López, Catalina Monreal, Agustín Torres, Emilio Villar, Luisa María Alcalde (si es que finalmente participa) y Arturo Ávila, mediar entre la alcaldesa Nancy Núñez y la diputada Gabriela Jiménez en Azcapotzalco, o tender puentes entre Gabriela Osorio y la bancada local en Tlalpan, no es tarea menor. Pero es exactamente el tipo de trabajo de cercanía y territorio en el que García se formó desde 2018 como Servidor de la Nación, recorriendo casa por casa los barrios de la ciudad.
El segundo terreno es el de las alianzas, y aquí tiene ya una lección aprendida de lo que no funcionó. Díaz Polanco esperó, sentado, a que el Partido Verde y el PT tocaran la puerta; Jesús Sesma no esperó y salió al territorio. La teoría de coaliciones es clara en esto: quien tiene más que perder es quien debe mover la primera ficha. Un coordinador que entienda esa lógica y negocie de forma proactiva con la coalición de la transformación puede convertir una alianza incierta en una alianza sólida antes de que arranque formalmente el proceso.
El tercer terreno es el del método, y es también el más fácil de resolver con voluntad política: establecer con anticipación reglas claras para la selección de candidaturas. Un criterio conocido y aplicado por igual evita que cualquier decisión se lea como reparto de cuotas, y es la mejor vacuna contra el riesgo de repetir la pérdida de alcaldías que el partido sufrió en 2021.
García llega, además, con algo que pocas veces coincide en un mismo perfil: formación, cercanía territorial y una relación funcional con los dos centros de poder de la ciudad. Son los ingredientes con los que sí se puede construir la unidad que el partido necesita, si se usan con oportunidad y sin las dilaciones que caracterizaron a la dirigencia anterior.
La pregunta obligada es si Paulo Emilio García podrá formar el equipo que la tarea exige, con los mejores perfiles disponibles, o si serán los grupos y las tribus–esas que niegan existir pero presionan con fuerza– quienes terminen repartiéndose las posiciones.
POR LAS CALLES… Pilar Solórzano, secretaria de las Mujeres en el Comité Ejecutivo Estatal del PVEM en la Ciudad de México, se quedó esperando que le cumplieran el acuerdo de que Elvia Estrada pidiera licencia en algún momento y así pudiera rendir protesta y ocupar una curul en el Congreso local. ¿Le darán algún premio de consolación o simplemente le dirán, no se pudo?
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