¿Qué Haces, Pedro? El triángulo que ya pesa en la balanza de San Lázaro

Hay gestos que, vistos aislados, parecen torpezas; vistos juntos, son arquitectura. El domingo 6 de septiembre, en Ixtapaluca, Pedro Haces Barba subió a un estrado floral a anunciar que su estructura sindical operará de manera independiente de las siglas partidistas en los comicios de 2027, y que los trabajadores de su central competirán por cargos de elección popular en las 32 entidades, “donde les abran las puertas, sin distinción de colores”. A su lado apareció Enrique Vargas del Villar, aspirante del PAN a la alcaldía de Huixquilucan –municipio que ya gobernó–, en una fotografía incómoda que encendió la semana. También estuvo, en la primera fila, el presidente de la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal.

Claudia Sheinbaum entendió el mensaje antes que nadie: calificó de “muy extraño” que un diputado de Morena hiciera campaña por otro partido, y remató señalando que ese zigzagueo equivalía a traicionar los propios principios. Reforma tituló con sorna: “¿Qué Haces, Pedro? El dirigente sindical, tachado de la lista presidencial”.

Pero la columna no está en el regaño. Está en la aritmética.

Porque el mismo día en que Sheinbaum hablaba de zigzagueo, se filtraba lo que el dirigente de PAZ –el partido recién registrado, descendiente de Encuentro Social y Encuentro Solidario– presumía ya en privado: tener “amarrado” el respaldo territorial de la CATEM de Haces rumbo a 2027. No es un rumor de pasillo; es el cuadro de mando de un partido que acaba de nacer, que tiene financiamiento público pero ninguna estructura, y que acaba de encontrar en un sindicato con millones de afiliados exactamente el inventario que necesita para no morir en su primera elección.

Haces pone el primer vértice del triángulo; Monreal, el segundo. Y aquí entra el tercer vértice, el que convierte el chisme en estructura: Hugo Eric Flores, diputado federal que dejó su curul para encabezar PAZ, y que es políticamente hijo del mismo padrino que ahora cuida las espaldas de Haces. Antes de fundar PAZ, Flores encabezó el Partido Encuentro Social y, después, Encuentro Solidario, organizaciones que en distintos momentos sellaron alianzas electorales con Morena. Cuando Flores formalizó su salida de la bancada guinda, algunos grupos de Morena hablaron de sanciones. Monreal hizo lo contrario: lo despidió como “un hombre sensato y congruente”, sin un reproche. Nadie despide así a quien se va al partido rival. Se despide así a quien está abriendo una puerta que uno mismo piensa cruzar.

Conviene, entonces, revisar el archivo. Monreal anunció en febrero que tenía firmada su renuncia y que “no se aferra a cargos”. La renuncia nunca se entregó. No por olvido: porque una carta de renuncia guardada en el cajón no es un adiós, es una póliza. Haces ofreció a Sheinbaum, en campaña, siete millones de trabajadores; hoy, es muy probable que le haya ofrecido apoyo a Flores. Es una hipótesis, desde luego, pero encaja con lo que Flores presume en privado y con lo que Haces anunció en público. Y Flores, que conoce a ambos desde las entrañas de la bancada, es la pieza que puede tejer el acuerdo sin que se note un solo punto: la CATEM aporta territorio y votos, PAZ aporta registro y financiamiento, y Monreal aporta nombre, red política y la cobertura diplomática que ya ejerció a favor de Flores.

Pero hay una capa más, y es la que la mayoría está pasando por alto: la operación de Ixtapaluca está construyendo, además de un partido para 2027, una bancada para la legislatura que viene.

Monreal no llegó a la presidencia de la Jucopo solo. En San Lázaro hay una veintena de diputados que le son leales antes que a la cúpula del partido. A ellos hay que sumar lo que Haces podría mover. Entre unos y otros, el acto de Ixtapaluca empieza a parecer menos un evento sindical y más un acto de reclutamiento parlamentario.

Y ahí la cosa se pone seria, porque Morena y sus aliados gobiernan San Lázaro con una mayoría que se da por monolítica pero que no lo es. Han tenido que negociar voto por voto y han llegado a las definiciones con márgenes cortos. Una veintena de diputados monrealistas, más una docena o más de perfil obrerista de la CATEM, no es una fracción disidente: es un fiel de la balanza. Es el grupo que puede decidir si una iniciativa presidencial pasa a la primera, si una reforma se atora en comisiones, si un dictamen sale con el texto de Palacio o con el texto de la Jucopo.

Monreal lo sabe. Por eso no renunció. No necesita ser candidato para tener poder; le basta con presidir la mesa donde se decide qué se vota y cuándo, con un grupo propio que responde a su teléfono, y con un socio sindical que le promete estructura territorial para cuando decida convertir la póliza en boleta. La presidencia de la Jucopo no es un título honorífico de fin de carrera: es el puesto desde el que se controla la agenda legislativa del país. Quien lo ocupa con ambición y con tropa propia no está retirado; está apostado..

Y hay un escenario más: si el montaje funciona y en 2027 PAZ logra llevar al Congreso a un bloque obrerista de una veintena larga de curules –la CATEM aporta lo que ni el PVEM ni el PT tienen: gente, territorio y organización de verdad–, ese grupo podría rebasar por la izquierda a los dos aliados históricos y convertirse en el nuevo socio menor, en los nuevos consentidos de la mayoría, aunque sea a fuerza de ser necesarios. Un partido que nació hace tres meses, colocado en el centro del tablero legislativo de la 4T. Y si eso sucede, hagan sus apuestas para 2030: porque quien controle la balanza de San Lázaro en la próxima legislatura será quien decida si la sucesión se hace con lápiz presidencial o a la antigua, negociando plaza por plaza.

Por cierto, en el evento estuvo el líder del Senado, Higinio Martínez, quien quiere ser gobernador del Estado de México, y ahí el apoyo de Monreal, Haces y Flores pesa. Aunque no todo salió como esperaba: circula una foto del acto en la que Higinio aparece con Haces y el propio Vargas del Villar, y tuvo que salir a explicar que fue invitado por una organización sindical a un evento con diez mil mexiquenses sin ser parte de ella, y que la coincidencia con el legislador del PAN fue apenas producto de una invitación que le hicieron por separado. Cerró reivindicando 51 años de trayectoria y su lealtad al proyecto de la 4T y a Sheinbaum. No rompe con Haces, pero sí toma distancia de la fotografía con el panista.

Sheinbaum le pasó la pelota a Morena –“le correspondería al partido definir si corresponde una sanción”– y resumió el episodio con una sola palabra que definirá el otoño político: zigzagueo. Es un seguro por ambos lados: si Morena sanciona a Haces, consuma el éxodo hacia PAZ y le regala al triángulo su mártir; si perdona, confirma que no puede darse el lujo de perder ni a la central obrera ni a los diputados que la acompañan.

Esa es la paradoja en la que queda atrapado el movimiento: el partido más beneficiado por lo que dijo Pedro Haces el domingo no es el PAN, que sólo recibió una foto y un escándalo, sino PAZ, que recibió una estructura completa. Y el hombre que más gana no está en el estrado de Ixtapaluca, sino en la primera fila, con la sonrisa de quien guarda la renuncia firmada que jamás entregará, rodeado de los suyos, calculando que cuando su grupo y el de Haces se sumen, ya no le pedirán permiso a nadie para mover la balanza.

La pregunta obligada ya no es si Monreal calculó bien, sino hasta dónde piensa llevar la jugada: si el triángulo con Haces y Flores cuaja como promete, la legislatura que viene arrancará con una pieza más pesada en el tablero, la que Monreal tejió curul por curul, sea cual sea su papel en la boleta de 2027, y desde la que nadie –ni Morena, ni Palacio– podrá tomar una decisión importante sin contar primero con él.

POR LAS CALLES… Vecinos de la zona del periférico sur, entre Coyoacán y Tlalpan, denuncian que el Gobierno de la Ciudad se niega a realizar un estudio regional de impacto urbano, ambiental y de mecánica de suelo ante los riesgos de las perforaciones profundas de la Línea 4 del Cablebús y de los nuevos desarrollos inmobiliarios. Pidieron el estudio a 14 autoridades capitalinas y la respuesta fue un portazo: dijeron que “no es de su competencia” atender la preocupación vecinal. Todo indica que, desde que llegó esta administración, la gente dejó de ser prioridad para el Gobierno de la Ciudad: las obras siguen autorizándose sin freno, mientras las familias quedan a su suerte, sin respuesta y sin certeza sobre la estabilidad del suelo bajo sus propias casas. Que quede constancia: hay inconformidad vecinal en varias alcaldías, y que nadie se diga sorprendido si eso pesa en las urnas en 2027… Por cierto, en donde el horno no está para bollos es en Xochimilco. La gente está cansada de la gestión de Circe Camacho y, por si fuera poco, se armó un escándalo en esa alcaldía debido a que padres de familia y alumnos fueron citados por los organizadores de la alcaldesa a las 7:30 de la mañana para el desfile conmemorativo de las fiestas patrias, y ella llegó hasta las 9:30. La gente, molesta, la abucheó apenas empezó a hablar, y en lugar de disculparse, se puso a regañar a los asistentes.

X: @GarcíaJJavier

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