Naranja mutante

El discurso engañoso de Jorge Álvarez Máynez, coordinador nacional de Movimiento Ciudadano, es presumir un crecimiento cualitativo en las filas de su partido a través de fichajes mediáticos. Sumar nombres variopintos no es sinónimo de ser un partido moderno. A final de cuentas solo suma rostros conocidos y, al viejo estilo, desplaza a la militancia de base y fundadora del partido.

En semanas recientes, Álvarez Máynez optó por el fallido modelo perredista de dar candidaturas a perfiles conocidos en diferentes plazas, por el solo hecho de adherirse al partido fundado por el expriista Dante Delgado Rannauro. Grave error. Se descuida a las bases y se generan corrientes políticas al interior del partido con ese modelo de afiliación.

Y es que el partido de Dante Delgado, se encuentra fuera de ser un partido que encabece el número de seguidores y simpatizantes, al menos cuentan con 339 mil 781 afiliados. Lo mínimo para no perder el registro. No es una casualidad tampoco, es resultado de la disfuncional dirigencia de Jorge Álvarez Máynez.

Sin embargo, se apalanca con afiliaciones como la del diputado federal Mario Calzada Mercado, quien anteriormente militó en el Partido Revolucionario Institucional. Es exactamente el modelo perredista de afiliar a personajes que conocen el timing y afinar detalles rumbo a 2027. El reparto de cuotas es el cáncer de cualquier instituto político.

Ese camino optó el perredismo de Cuauhtémoc Cárdenas, de Amalia García, de Jesús Zambrano. No importaba el pasado político, el llegar al PRD les facilitaba candidaturas negadas a los nuevos militantes y con ello se armaba una nueva estructura y se excluía a los militantes de viejo cuño. Los resultados están a la vista, el partido ganó gubernaturas, pero jamás la Presidencia de la República.

Movimiento Ciudadano presumió la adhesión de Mario Calzada. Hace unos meses fue el de la presidenta municipal de León, Alejandra Gutiérrez Campos. Su llegada a emecé no fue solo una negociación, fue el capricho de la panista para apoderarse de la candidatura al gobierno del estado y de la estructura partidista para comprobar que lo negado en el PAN se obtiene a través de un partido con una dirigencia disfuncional como la de Jorge Álvarez Máynez.

La filosofía de Álvarez Máynez es la de desbordar el “optimismo racional”. Y es que ese optimismo es producto de lo que su carrera política, en emecé, significa. Candidato a la presidencia por dedazo, coordinador nacional, por dedazo. El partido tiene una estructura vertical obediente al caudillo Dante Delgado, no a los procesos democráticos.

Ese mismo criterio norma la vida del partido. Los candidatos nuevos llegan por negociación y son elegidos por dedazo. No hay democracia clara en emecé. Es el modelo de la vieja política. El partido fosfo-fosfo no es moderno y su estructura es la del viejo modelo. Ese es el camino y van por un derrotero equivocado, pero mientras, su dirigente derrocha optimismo con viejos rostros y prácticas antidemocráticas.

@imendozape