Clara Brugada: 60% de aprobación, reprobada en seguridad y corrupción

La 4T capitalina leyó la más reciente encuesta de El Financiero con la calculadora en la mano: Clara Brugada cumple dos años de gobierno con 60% de aprobación, tres puntos más que en julio, y en el oficialismo ya se habla de una jefa de Gobierno muy bien posicionada rumbo a 2027. El dato es real. La lectura, en cambio, se detiene justo donde empiezan los problemas.

Primero, la trayectoria. La popularidad de Brugada ha fluctuado a lo largo del año: 63% en enero, 61 en marzo, 56% en mayo, 57% en julio y 60% en septiembre. El rebote reciente apenas la devuelve a un punto intermedio de esa serie, todavía por debajo de enero, y sus tres puntos caben en el margen de error de +/- 4.4 por ciento de un sondeo telefónico de 500 entrevistas. Lo que sí rebasa cualquier margen es lo ocurrido con los apoyos sociales: 79 por ciento en enero, 69 en marzo, 70 en mayo, 57 en julio y 73 en septiembre. La aprobación sube y baja al ritmo de lo que se reparte. La economía, en cambio, bajó de 61 por ciento en enero a 46 y ahí se quedó, y el transporte público recuperó seis puntos en septiembre para llegar también a 46.

Luego están los dos rubros que la 4T prefiere dejar fuera de la portada. En seguridad, las opiniones favorables eran de 43% en enero y hoy son de 13: treinta puntos perdidos, con 19 en julio como estación intermedia. La opinión negativa pasó de 47 a 75%, su nivel más alto de la serie. Para 63% de los capitalinos, la seguridad sigue siendo el principal problema de la ciudad, siete puntos más que en julio. Es el dato que más debería preocupar: la aprobación general cayó tres puntos en el año mientras la evaluación en seguridad se desplomó treinta. La aprobación se desacopló del desempeño.

Aquí choca la narrativa oficial. Brugada y la 4T presumen una disminución de 24% en los delitos entre 2024 y la fecha. Puede que las estadísticas la respalden. Lo que no hacen es convencer a quienes salen a la calle. La propia encuesta ofrece un matiz que el oficialismo podría invocar: 49% percibe mejoras en seguridad, nueve puntos más que en julio. Pero reconocer un avance no equivale a aprobar el desempeño. Tres de cada cuatro capitalinos evalúan mal el trabajo en seguridad aunque casi la mitad admita que algo mejoró. Como documentó esta columna en mayo con datos del INEGI, 61.5 por ciento de los habitantes de la ciudad se siente inseguro; una baja porcentual en las cifras oficiales no cambia esa sensación de un día para otro.

En corrupción el panorama es peor para un partido que hizo de ese tema su bandera. Las opiniones favorables fueron de 11 por ciento en enero, subieron a 25 en mayo, bajaron a 18 en julio y hoy están en 14. Ni en su mejor momento superaron una cuarta parte de la ciudad. Las opiniones negativas fueron 84 por ciento en enero, 80 en marzo, 68 en julio y 77 en septiembre. La serie se mueve entre la reprobación alta y la reprobación abrumadora, pero nunca sale de ahí. Durante años, la corrupción fue el reproche favorito de Morena contra PRI y PAN. Hoy es una de las peores calificaciones de su propia administración en la capital.

Que apenas 5% la mencione como el principal problema de la ciudad tampoco es un refugio. Es la prueba de que la corrupción se volvió paisaje. Y como ha planteado esta columna, corrupción e inseguridad son el mismo problema visto desde dos ángulos: una drena los recursos que debían llegar a las colonias y la otra es lo que queda cuando nunca llegan.

Todo indica que el 60% es un techo sostenido por los programas sociales y no un piso firme. La serie lo muestra: cuando los apoyos caen, la aprobación cae con ellos; cuando rebotan, rebota. En agosto esta columna advertía que los eventos no votan; septiembre añade que los apoyos votan, pero no alcanzan para tapar dos reprobaciones de tres cuartas partes de la ciudad. Con las alcaldías en disputa en 2027, el oficialismo puede seguir celebrando el número de portada. Los capitalinos, al parecer, están leyendo las páginas interiores.

La pregunta obligada es:¿cuánto tiempo puede un gobierno sostener su aprobación en la cartera de sus ciudadanos cuando esos mismos ciudadanos lo reprueban en lo que más les duele: la seguridad y la corrupción?

X: GarcíaJJavier

javiergarcia@tumanzana.press