México se ha consolidado como uno de los mercados de videojuegos más dinámicos del mundo. Al cierre de 2025, el país sumaba 73.85 millones de jugadores de seis años o más, y se proyecta que para el segundo trimestre de este año la cifra supere los 75 millones, con un crecimiento anual de 2.6 por ciento, de acuerdo con el análisis de The Competitive Intelligence Unit.
Aunque los dispositivos móviles siguen siendo la principal puerta de entrada, las consolas fijas mantienen un peso estratégico en la industria. Actualmente, 16.6 millones de mexicanos utilizan este tipo de plataformas, lo que representa 22.5 por ciento del total de videojugadores y un incremento de 7.8 por ciento anual.
El verdadero impacto del segmento se refleja en su capacidad de generar ingresos. Las consolas aportan 33 mil 644 millones de pesos, es decir, 79.4 por ciento del valor total del mercado de videojuegos en el país. Ocho de cada diez pesos que se mueven en la industria provienen de este sector, lo que confirma su papel como motor económico del entretenimiento digital en México.
El análisis de Ernesto Piedras advierte que el mercado atraviesa un fenómeno inédito en la historia reciente del gaming: por primera vez, los tres grandes fabricantes –Nintendo, PlayStation y Xbox– han implementado incrementos significativos en sus precios dentro de una misma generación tecnológica.
Nintendo inició los ajustes en abril de 2025 con el aumento de accesorios para el mercado estadounidense. En mayo de 2026, la compañía japonesa confirmó un incremento cercano al 20 por ciento en el precio de Nintendo Switch 2. Sony, por su parte, subió 50 dólares el precio de la PlayStation 5 en agosto de 2025, y en marzo de 2026 aplicó nuevos ajustes a la PS5 y a la PS5 Pro. El movimiento más drástico llegó de Microsoft, que en junio de 2026 incrementó entre 100 y 150 dólares toda la familia Xbox Series, alegando el alza sostenida en costos de manufactura y comercialización.
La conjunción de factores explica esta tendencia. La inflación global, los aranceles impuestos por la administración Trump en 2025, la demanda disparada de componentes por parte de la industria de inteligencia artificial, el fin de la Ley de Moore y la crisis de semiconductores que comenzó con la pandemia han encarecido la producción y distribución de hardware.
Para México, el impacto es particularmente relevante. Históricamente, los ajustes internacionales terminan trasladándose total o parcialmente al mercado nacional a través de distribuidores y cadenas comerciales. Y el contexto agrava el escenario: Xbox, la marca con mayor participación en el país (49.3 por ciento), es también la que ha aplicado los aumentos más pronunciados.
El precio promedio de una consola fija en México ya alcanzó los 7 mil 924.5 pesos al tercer trimestre de 2025, un incremento de 12.8 por ciento respecto al año anterior. Ese dato evidencia que el costo de acceso al gaming sigue subiendo, y los consumidores ya muestran señales de cautela: 17.4 por ciento adquirió una consola en 2025, pero solo 6.3 por ciento planea hacerlo en los próximos seis meses.
La adopción de consolas de nueva generación avanza a paso lento. Actualmente, solo tres de cada diez consolas en uso en México corresponden a plataformas de última generación. Siete de cada diez siguen siendo equipos lanzados hace más de una década. Ese rezago sugiere que los jugadores ya han comenzado a extender la vida útil de sus dispositivos.
El análisis de The CIU concluye que el nuevo entorno de precios podría acelerar una transformación en los hábitos de consumo: ciclos de reemplazo más largos, mayor dinamismo en el mercado de segunda mano y convivencia prolongada entre distintas generaciones de hardware.
La pregunta que queda sobre la mesa, dice el informe, no es si la industria seguirá creciendo, sino si podrá preservar la accesibilidad económica de uno de los segmentos más rentables del entretenimiento digital. La próxima generación de consolas podría definirse menos por sus innovaciones tecnológicas y más por la respuesta de los consumidores a una pregunta clave: cuánto están dispuestos a pagar para seguir jugando.
¿Qué significa esto para ti?
- Si eres gamer o tienes una consola en casa, estos aumentos te afectan directamente.
- El gasto promedio ya supera los 7 mil 900 pesos y los fabricantes han subido precios como nunca antes en una misma generación.
- Tu consola actual probablemente te dure más tiempo, el mercado de segunda mano ganará terreno y es posible que esperes más antes de dar el salto a la nueva generación.
- La industria tendrá que ingeniárselas para que los videojuegos sigan siendo accesibles sin que tu bolsillo se resienta.
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