El PVEM aprieta a Morena… y a Clara

El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) está cambiando el tono de su relación con Morena en la Ciudad de México. No habla de ruptura, tampoco de abandonar la Cuarta Transformación, pero Jesús Sesma Suárez ya dejó claro que el acompañamiento tendrá condiciones y que ese partido quiere sentarse a negociar desde una posición distinta.

La señal más clara apareció ayer en el Congreso capitalino. Sesma anunció que los diputados de su partido harán una pausa en el respaldo a las iniciativas del Ejecutivo hasta que las prioridades legislativas del PVEM sean atendidas. El dirigente habló de 36 iniciativas consideradas prioritarias y reclamó que, mientras su bancada ha acompañado las propuestas de la jefatura de Gobierno, no ha encontrado la misma reciprocidad.

Y el reclamo tiene un ejemplo concreto: la iniciativa para reconocer jurídicamente a los albergues y refugios de animales, fruto de meses de trabajo con rescatistas. El coordinador de la bancada verde, Manuel Talayero, aseguró que desde la Secretaría de Gobierno les pidieron bajarla. Sesma fue más lejos: denunció que un funcionario de esa dependencia tuvo instrucciones de frenar la propuesta, habló de “fuerzas oscuras” que no quieren que el tema se debata y recordó que la propia jefa de Gobierno “ha dicho apoyar los refugios y que se busca un hogar a los animales abandonados”.

Conviene ser justos con el contexto: en otra versión, Sesma explicó que después el secretario de Gobierno le comentó que hubo una confusión, y calificó su reclamo como un “extrañamiento respetuoso”. Puede ser. Pero una confusión que llega al extremo de pedirle a un partido aliado que retire una iniciativa trabajada durante meses difícilmente es un detalle menor.

Porque el episodio es un buen retrato de cómo gobierna la administración de Clara Brugada y de cómo trata a sus aliados. Un gobierno que presume respaldar a los refugios es el mismo cuya Secretaría de Gobierno, según sus propios socios, intentó detener una iniciativa que los reconoce. Y no es la primera vez que se escucha: en enero, cuando el desalojo de más de 900 animales del Refugio Franciscano provocó protestas, Brugada y el secretario César Cravioto culparon al “bloque negro”, a la derecha y a legisladores del PAN. El discurso a favor de los animales y la práctica frente a quienes los rescatan no siempre coinciden.

Tampoco es un asunto solo con los aliados. Sotto voce, han sido numerosas las quejas por la forma en que se le ordena al Grupo Parlamentario de Morena qué hacer y cómo hacerlo. Y si a los de casa se les maltrata, qué pueden esperar los aliados.

Ahí está probablemente la clave de lo que viene. El Verde sabe que sus votos pueden ser importantes en el Congreso de la Ciudad. En 2024 obtuvo 11.9 por ciento de la votación para el Congreso local y actualmente tiene siete legisladores, después de que cuatro de sus diputados pasaran a Morena en 2025. Esa representación puede resultar relevante para determinadas mayorías legislativas. Pero Morena se encontrará con la resistencia de muchos liderazgos que consideran que darle espacios a los militantes del PVEM es menospreciar el trabajo de años de mucha gente que, como ya ocurrió en 2024, se sentirá relegada por personas que ni siquiera conocen el territorio.

Pero la apuesta de Sesma va más allá de Donceles. El dirigente estatal está construyendo una estructura territorial con Guardianes Verdes, movimiento que, según sus propias cifras, ha canalizado más de 66 mil denuncias ciudadanas. Expansión reporta más de 67 mil hasta la primera mitad de septiembre. El objetivo político es evidente: convertir una plataforma de atención a demandas ciudadanas en presencia territorial rumbo a 2027.

Y es precisamente en el sur de la capital donde el PVEM está colocando sus fichas. Sesma ha mencionado expresamente a Tlalpan, Tláhuac y Xochimilco como demarcaciones donde considera que su partido puede competir sin Morena. En Xochimilco aseguró que el Verde está “más fuerte que nunca” y en Tlalpan anunció la incorporación de Francisco Ramón Vassallo Domínguez y Luis Rodrigo Sánchez Parra, ambos de esa demarcación, además de presentarse acompañado por la ex alcaldesa Alfa González. Adelantó que la próxima semana habrá más movimientos.

Hay que separar el discurso de la realidad. De las demarcaciones que menciona, la única en la que ese partido tiene posibilidades reales de ganar es Tláhuac, donde Héctor Jiménez Garcés ha hecho un gran trabajo territorial. Es de la alcaldía y siempre ha vivido ahí. En las demás será muy difícil, a menos que ocurra algo como que Pedro Haces renuncie a Morena y se vaya al PVEM.

También hay diferencias entre las propias declaraciones. Sesma habla de tres alcaldías donde el el PVEM podría ir solo, mientras que en entrevista con Expansión afirmó que existen al menos dos que el partido considera capaces de ganar sin Morena, aunque evitó identificarlas. Otros reportes han colocado la aspiración hasta en cuatro. Más que una contradicción, parece un guiño al aliado: Sesma le hace ver a Morena que ya va siendo hora de ir haciendo cuentas.

Morena, por su parte, ha expresado públicamente su interés en mantener una coalición con el PT y el PVEM, aunque su dirigencia capitalina ha señalado que todavía no se determina qué posiciones corresponderían a cada partido. Por eso el momento elegido por Sesma no parece casual: mientras Morena organiza su estructura territorial rumbo a 2027, el Verde busca demostrar que tiene capacidad propia y que su aportación electoral no debe darse por descontada.

Hay que recordar que la relación con Brugada, tiene historia. En 2024 el PVEM respaldó su candidatura y, ya en su administración, el partido ha acompañado públicamente diversas acciones de su gobierno. Pero con Sesma hubo tensiones desde entonces, incluido el proceso de 2024, cuando el dirigente verde había expresado su respaldo a Omar García Harfuch antes de cerrar filas con Brugada.

Ahora la relación entra en otra etapa. Sesma dice que quiere que le vaya bien a Brugada y a Claudia Sheinbaum, pero también sostiene que el partido no está dispuesto a hacerlo desde la subordinación. Esa palabra resume buena parte de la discusión que se avecina. El PVEM quiere seguir siendo aliado de Morena, pero ya intenta que esa alianza tenga un precio político distinto.

La pregunta para los próximos meses no será únicamente cuántas alcaldías quiere. Será cuánto está dispuesto Morena a ceder para conservarlo como aliado y si un gobierno que trata así a los suyos sabrá tratar mejor a quienes pueden irse solos.

POR LAS CALLES… El secretario de Hacienda y Crédito Público, Édgar Amador Zamora, aseguró ante diputados federales que no hay motivo de preocupación por la deuda pública y que, en comparación con otros países de América Latina con la misma calificación que México, las métricas de deuda como porcentaje del PIB se mantienen en una posición muy favorable. Carlos Alberto Martínez, profesor de la Universidad Panamericana y de la Ibero, doctor en desarrollo económico con especialidades en Desarrollo Económico por la Universidad de Oxford y en Economía Internacional por Georgetown, coincide en que la deuda, así como tal, no es el problema. Pero sí lo es la deuda de un país que no crece más allá de 1%, con 55% de la economía en la informalidad y 80% en el sureste, a un solo escalón de perder el grado de inversión (cuando llegó AMLO el país estaba a seis escalones), con Pemex absorbiendo 229 mil millones de pesos al año y un déficit fiscal de 4% del PIB. Y ya que el secretario habla de métricas, Martínez recuerda la del crecimiento: la más baja de América Latina y 2 por ciento por debajo de la de Estados Unidos. Entonces sí suena preocupante.

X: @GarcíaJJavier

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