Tampoco falta la defensa. Un lector, que agradece el análisis de “Lalo”, sostiene que si esos gobernadores se fueran con la oposición harían más daño, mientras que en Morena al menos tendrían que adecuarse a los principios del partido “aunque sea por mero trámite”, y confía en que el Congreso siga bajo control del partido para apoyar a la Presidenta. Su mensaje termina con una frase que otro participante subrayó como el mejor retrato de lo que ocurre en el partido: “sí Lalo, sí, así tengamos que tener ‘a Hitler’ en nuestras filas”. Disciplina de partido, versión extrema.
Ninguna de estas voces es una encuesta, y sería un error tratarlas como tal. Pero tampoco son opositores: son militantes y simpatizantes que, con distintas palabras, dicen lo mismo, que algo no cuadra en la forma en que se eligen los candidatos. Si la selección de los coordinadores de la defensa de la soberanía en los distritos federales y locales, y en las presidencias municipales y alcaldías, sigue el camino de los 17 estatales, ese malestar irá creciendo hasta volverse un factor real en 2027, tal como advirtió Cervantes. El antecedente inmediato es el reparto de los coordinadores estatales, en el que, según los perfiles publicados, apenas dos nombres se atribuyen a la Presidenta y hasta quince remiten a López Obrador, a gobernadores o a familias políticas regionales.
La fiesta de ayer sirvió de contraste. El 7 de octubre, Morena celebró sus 15 años en el Auditorio Nacional, el mismo recinto donde López Obrador encabezó, el 2 de octubre de 2011, la asamblea constitutiva del movimiento. El festejo se recorrió cinco días porque el auditorio tenía un concierto en la fecha original. Según el recuento de El Imparcial, acudieron 15 gobernadores, los 17 coordinadores estatales y fundadores como Bernardo Bátiz y Enrique Semo; faltaron los mandatarios de Estado de México, Sinaloa y Veracruz. Entre los convocados del Consejo Consultivo original de 2011 estaba Héctor Díaz Polanco, el mismo que hace un año despachó como “opiniones personales” las críticas de Cervantes.
Hubo dos ausencias que pesaron. López Obrador, invitado, decidió mantenerse en su retiro: “Sí está invitado, pero no va a venir”, explicó la dirigente nacional, Ariadna Montiel, y su historia se proyectó en videos. Claudia Sheinbaum tampoco acudió, por tratarse de un acto de partido, aunque horas antes, en la mañanera, al preguntarle por un posible desgaste, respondió: “No, es aniversario de Morena, me siento muy orgullosa de pertenecer a ese movimiento”, y aseguró que quienes gobiernan desde el movimiento tienen principios: “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”. Antes de los discursos sonó “El necio”, de Silvio Rodríguez; la concurrencia coreó “¡Es un honor estar con Obrador!” y “¡Es un honor estar con Claudia hoy!”, y algunos esperaron en vano una aparición sorpresa. Mientras tanto, en la quinta fila, tomándose fotos con simpatizantes, estaba Andrés Manuel López Beltrán, uno de los personajes que más atención concentró.
En el escenario, el libreto fue unidad. Alfonso Durazo, presidente del Consejo Nacional, pidió congruencia, honestidad, humildad y madurez política: “Quien representa a Morena representa una causa. Y nuestra conducta debe estar a la altura de esa responsabilidad”. Dijo que una pelea por el mismo cargo es lo que los adversarios “están aplaudiendo en silencio”, pidió privilegiar los acuerdos con el PT y el PVEM y advirtió: “Ningún morenista puede ir por la vida con redobles de triunfador”. Cuitláhuac García previno contra el sectarismo. Montiel, quien cerró el acto, llamó a evitar confrontaciones por candidaturas y cargos; ya había dicho que la unidad “es uno de los tres factores que nos harán llegar fortalecidos a las elecciones”.
El vocabulario coincide con el de Cervantes: congruencia, honestidad, humildad. El diagnóstico, no. Para la dirigencia, el problema es la pelea por los cargos; para Cervantes, la manera en que se reparten. Hace un año dijo que criticar lo que pasa adentro “parecería un sacrilegio” y que no estaba de acuerdo “con ese sentido de la unidad que se maneja en Morena”. El miércoles, desde el Auditorio Nacional, esa unidad se volvió a recetar. Versiones periodísticas indicaron que varios aspirantes que perdieron en las contiendas internas no acudieron y hubo inconformidad entre quienes no resultaron favorecidos por encuestas o acuerdos. Es una observación de prensa, no una medición, pero apunta en la dirección de la hipótesis.
Todo indica que el riesgo más probable no es que el inconforme vote por la oposición, sino que se quede en casa. La maquinaria de Morena depende de quien camina casa por casa, reparte volantes y cuida casillas, y esa persona es justamente la que hoy se siente espectadora. En la Ciudad de México, donde Cervantes ya había puesto nombre a cuatro alcaldías en riesgo, esa desmovilización costaría más que un voto de castigo. Habrá quien responda, con razón, que Morena conserva ventaja, que la oposición sigue sin brújula y que el argumento del mal menor todavía pesa. Lo que está por verse es cuánto tiempo más alcanzará esa ventaja.
El que avisa no traiciona. A veces solo llega primero, desaliñado y alterado, a una reunión donde nadie quiere oír la noticia. En 1971, al menos, Heberto Castillo entendió la advertencia y ordenó irse. En 2025, a quien la dio lo sacaron del programa de formación política. Ayer, entre videos, canciones y coros, la consigna fue la unidad.
La pregunta obligada es: ¿cuánto malestar aguanta una maquinaria que se alimenta, precisamente, de militantes que hoy se sienten espectadores?
POR LAS CALLES… Movimiento Ciudadano presentó ante el Instituto Electoral de la Ciudad de México una queja contra la alcaldesa de Iztacalco, Lourdes Paz, por presuntos actos anticipados de campaña y supuesto uso de recursos públicos para promover su imagen personal. La encabezó Chucho Sánchez, coordinador de la Comisión Operativa Municipal de MC en la demarcación, acompañado por Natalia Rangel, representante del partido ante el IECM. “Los recursos públicos son de las y los habitantes de Iztacalco”, dijo Sánchez; Rangel sostuvo que corresponde a la autoridad electoral investigar los hechos. Iztacalco, vale recordarlo, es una de las cuatro alcaldías que Cervantes puso en riesgo para Morena en 2027.
X: @GarciaJJavier

