Entre herencias y alianzas: el tablero de Morena para 2027

Morena cerró ayer la primera gran etapa de su proceso rumbo a las elecciones de 2027 con la designación de sus 17 coordinadores estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. Son las figuras que encabezarán la organización del partido en las entidades donde el próximo año se renovarán las gubernaturas y que, salvo cambios posteriores, quedaron colocadas en la primera línea de la sucesión estatal.

El procedimiento se presentó como una combinación de encuestas, mediciones internas, acuerdos entre partidos y criterios de paridad. Pero el resultado final permite mirar algo más que una lista de nombres: muestra la diversidad de grupos y trayectorias que conviven dentro de Morena y la dificultad de administrar una coalición que ya no gira alrededor de una sola figura.

Son diez mujeres y siete hombres. Entre ellos hay fundadores y recién llegados, senadores, alcaldes, exfuncionarios, dirigentes locales y políticos que antes militaron en otros partidos. También aparecen figuras identificadas con distintos liderazgos nacionales y estatales. Más que un bloque uniforme, el listado parece un mosaico de equilibrios.

Nora Ruvalcaba, en Aguascalientes, tiene una larga trayectoria en la izquierda y ocupó cargos en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, entre ellos la Subsecretaría de Educación Media Superior. Santiago Nieto, ahora coordinador en Querétaro, también hizo explícita su cercanía con el expresidente cuando, al renunciar a la Unidad de Inteligencia Financiera en 2021, escribió: “Mi lealtad es con el Presidente Andrés Manuel López Obrador”.

En Michoacán, Carlos Torres Piña llega con el respaldo de la administración de Alfredo Ramírez Bedolla, de la que fue secretario de Gobierno y posteriormente fiscal general. Su designación adquiere además una dimensión particular porque encabezó las investigaciones por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo.

En otros estados el peso de los liderazgos locales es igualmente visible. Pablo Gutiérrez Lazarus fue presentado desde abril por la gobernadora Layda Sansores como coordinador en Campeche, varios meses antes de que Morena completara el proceso nacional. En Colima, Rosi Bayardo construyó buena parte de su trayectoria reciente dentro de la administración de Indira Vizcaíno: fue directora del DIF estatal y representante del gobierno en Manzanillo.

Son relaciones políticas que no necesariamente significan que exista una subordinación automática a un liderazgo. Sí ayudan, sin embargo, a entender que las estructuras estatales siguen teniendo un papel relevante en la definición de quienes encabezan los procesos electorales.

El caso de Nayarit ofrece otra pista. Héctor Santana, alcalde con licencia de Bahía de Banderas, obtuvo el primer lugar en la encuesta, pero la coordinación terminó en manos de Jasmine Bugarín, senadora del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), después de que Morena aplicara un ajuste de género. Es el ejemplo más claro de que el resultado de una encuesta puede quedar condicionado por otros criterios políticos y electorales.

Las inconformidades, sin embargo, no fueron iguales en todas las entidades ni tuvieron el mismo desenlace. En Guerrero, Abelina López cuestionó abiertamente el resultado que favoreció a Beatriz Mojica y sostuvo que las encuestas habían medido una realidad distinta a la que ella percibía en territorio. Morena buscó entonces abrir un diálogo para evitar una ruptura. Con el paso de los días, el episodio perdió fuerza como amenaza de fractura y la definición de Mojica terminó consolidándose. El caso muestra que una inconformidad puede ser ruidosa en el momento del anuncio y, aun así, terminar absorbida por la disciplina interna del partido.

El PVEM, de hecho, incrementó su presencia en el tablero. Además de Nayarit, obtuvo la coordinación de Baja California Sur con Manuel Cota Cárdenas. Quintana Roo, sin embargo, representa un caso distinto: En Quintana Roo, el resultado llevó a Eugenio “Gino” Segura a la coordinación estatal después de encabezar las encuestas internas. Pero su llegada también mostró otra de las constantes del proceso: el peso de las estructuras locales. Segura fue secretario de Finanzas de Mara Lezama y ha construido buena parte de su carrera política al lado de la gobernadora.

Quintana Roo ofrece una fotografía todavía más completa. Marybel Villegas rechazó inicialmente la encuesta que dio la coordinación a Eugenio “Gino” Segura y cuestionó la metodología, el acceso a los resultados y las llamadas encuestas espejo. Pero su postura contrastó con la de Rafael Marín Mollinedo, otro de los principales contendientes, quien aceptó el resultado y llamó a la unidad. La Jornada reportó que Marín incluso anunció que reorganizaría el movimiento desde las bases. Otros participantes también cerraron filas con el ganador, pese a que en el acto de presentación hubo gritos aislados de “fraude”. Así, mientras quedaron cuestionamientos sobre el procedimiento, el desenlace político fue de cierre de filas alrededor de Segura.

Para el Partido del Trabajo (PT) el balance es distinto. Ninguna de las 17 coordinaciones terminó en manos de un perfil presentado por el partido, situación que ya había generado reclamos durante el proceso. El conflicto con Morena no es menor: los aliados tienen ahora más incentivos para negociar candidaturas y posiciones propias, particularmente en entidades donde consideran que cuentan con estructura electoral suficiente.

Chihuahua fue uno de los episodios más relevantes. Cruz Pérez Cuéllar, alcalde con licencia de Ciudad Juárez, fue seleccionado por encima de la senadora Andrea Chávez. Su trayectoria política ha pasado por distintas fuerzas antes de llegar a Morena, mientras que Chávez representaba uno de los perfiles jóvenes con mayor exposición nacional dentro del movimiento. La decisión dejó una de las mayores incógnitas del proceso: cómo se integrará a los grupos que quedaron fuera y qué tan rápido podrá cerrarse la disputa interna.

En Nuevo León ocurrió algo parecido con Clara Luz Flores. Su designación representa el regreso de una política que ya había sido candidata de Morena a la gubernatura en 2021. Su trayectoria, además, arrastra un episodio que permanece como parte de su biografía política: durante aquella campaña tuvo que reconocer que había conocido a Keith Raniere, fundador de NXIVM, después de haberlo negado inicialmente, y ofreció una disculpa pública.

Sonora también mostró que las heridas internas no desaparecen con el nombramiento. Lorenia Valles fue seleccionada después de competir con perfiles como Célida López, Javier Lamarque y María Dolores del Río. Durante el acto de presentación, una persona del público gritó “¡va a perder!”, mientras algunos asistentes expresaban su desacuerdo. También hubo señalamientos de una supuesta intervención del gobernador Alfonso Durazo, aunque esas acusaciones corresponden a los propios inconformes y no deben confundirse con un hecho acreditado.

Y luego está San Luis Potosí, quizá el caso que mejor ilustra los límites de la alianza. Morena designó a Elí César Cervantes y decidió competir sin coalición en esa entidad. La ruptura se produjo después de que el Partido Verde mantuviera como una de sus cartas a Ruth González, esposa del gobernador Ricardo Gallardo. González terminó prácticamente descartando una alianza con Morena y señaló que cada partido seguirá sus propios procedimientos para definir candidatura.

Por eso, más que una fotografía anticipada de las 17 gubernaturas, la lista puede leerse como una radiografía del nuevo equilibrio interno de Morena.

López Obrador ya no ocupa la Presidencia, pero su influencia política permanece en varias trayectorias. Los gobernadores conservan capacidad de operación en sus estados. El Partido Verde ha incrementado su capacidad de negociación. El PT reclama espacios propios. Y Claudia Sheinbaum enfrenta el desafío de conducir una organización que reúne intereses, generaciones y grupos políticos distintos.

La propia dirigencia de Morena sabe que el proceso no terminó con los anuncios. Ariadna Montiel se comprometió a transparentar las encuestas utilizadas para las definiciones, después de que las primeras designaciones provocaran inconformidades en entidades como Guerrero, Zacatecas, Baja California y Quintana Roo.

Ahí estará una de las claves de 2027. No bastará con saber quién obtuvo cada coordinación. Habrá que observar qué ocurrió con quienes quedaron en segundo lugar, qué espacios reciben los aliados, cómo se procesan las inconformidades y qué tan sólida resulta la unidad que Morena pidió públicamente durante los actos de designación.

Los 17 nombres ya están sobre la mesa. Lo que todavía está por definirse es cuánto poder real tendrá cada uno y qué grupos logrará integrar. La pregunta obligada es: si esta fórmula de equilibrios será suficiente para mantener unido al movimiento en la elección que marcará buena parte de la segunda mitad del sexenio.

POR LAS CALLES… En Tlalpan, a reserva de ampliar la información en una próxima entrega, las cosas no pintan bien para Morena. El IECM ordenó retirar propaganda vinculada con la alcaldesa Gabriela Osorio, al advertir preliminarmente posibles elementos de promoción personalizada, y abrió un procedimiento especial sancionador. Si, como se ha señalado, la propaganda permanece pese a la instrucción de la autoridad electoral, el asunto adquiere una dimensión política adicional. Una funcionaria que incumple una determinación del órgano electoral difícilmente podría presentarse como una opción viable para buscar nuevamente el cargo en 2027..

X: @GarcíaJJavier

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