La ciudad arde (II de III)

Si hay un caso que ilustra con nitidez el vacío de conducción que padece Morena en la Ciudad de México, ese es el de Cuauhtémoc. Lo que ahí ocurre no es solo una disputa por una alcaldía: es el síntoma de un partido que opera sin árbitro, donde cada quien mueve sus piezas según sus propios tiempos y sus propias ambiciones.

Agustín Torres, ex coordinador de asesores de Alessandra Rojo de la Vega y antes jefe delegacional en Cuauhtémoc por el PRD, renunció al cargo y reapareció junto al alcalde de Gustavo A. Madero, Janecarlo Lozano, en un encuentro con militantes y liderazgos de la transformación en esa demarcación. La trayectoria de Torres habla sola: PRD, partido verde, el equipo de Alessandra, y ahora Morena. Lo que llama la atención no es el aterrizaje sino el acompañante.

Que un alcalde en funciones de otra demarcación se presente a respaldar a un prospecto político en territorio ajeno no tiene muchos precedentes. Pero lo de Lozano no es un gesto de solidaridad partidista ni una visita de cortesía: es parte de una operación más amplia. El alcalde de GAM lleva semanas reclutando militantes en varias alcaldías de la ciudad. Su objetivo, dicen quienes lo conocen, no es Cuauhtémoc: es la Jefatura de Gobierno en 2030. Y si a eso se suma que se le atribuye el respaldo de la presidenta Sheinbaum, el mapa se vuelve más claro. Lozano no está construyendo una candidatura local. Está tendiendo una red.

El problema es que nadie en la dirección de Morena en la capital parece tener ni la autoridad ni la voluntad de ponerle límites. Un alcalde que opera en territorios ajenos, que recluta donde no le corresponde y que se proyecta hacia 2030 mientras apenas va a la mitad de su gestión tendría que generar, cuando menos, una conversación incómoda al interior del partido. Que no la genere dice más sobre Morena CDMX que sobre Lozano.

La secretaria general del partido en la capital, Alicia Barrientos, organizó una reunión de liderazgos en la demarcación a la que asistieron Catalina Monreal, Diana Sánchez Barrios, Emilio del Villar, Luis Díaz de León y, para sorpresa de más de uno, Leticia Quezada, ex jefa delegacional en Magdalena Contreras. Muchos se preguntarán qué hace Quezada en esa alcaldía. La pregunta más pertinente es qué hace de regreso en Morena tras haber participado en la campaña de Mikel Arriola, candidato del PRI a la Jefatura de Gobierno en 2018. En política, los regresos siempre tienen precio. La pregunta es quién lo está pagando y para qué. Y a propósito de aquella época: se cuenta que Quezada estuvo plantada a las afueras de un restaurante de la colonia Roma esperando a que saliera José Antonio Meade de un encuentro con periodistas, para que alguien se lo presentara. Tras cruzar algunas palabras, Meade se fue. Ella se quedó emocionada, dicen, como si hubiera hablado con un rockstar. Quien hoy vuelve a Morena es la misma persona que entonces esperaba en la banqueta a que saliera el candidato presidencial del PRI.

Lo que no se entiende es que en esa reunión no estuvieran ni Dolores Padierna ni Iliana Sánchez –tampoco Agustín Torres-, lo que obligó a la diputada federal a quejarse en público durante un evento con su esposo René Bejarano. Una reunión de liderazgos que excluye a tres de las figuras más relevantes de la demarcación no es un descuido organizativo: es una decisión. Y dicen los que saben que Barrientos, mientras tanto, trabaja para que su propia hermana obtenga una candidatura a diputada. La gestión del partido y la gestión del interés familiar, al parecer, no son incompatibles.

El PAN, por su parte, aprovechó la visita de Lozano para hacer lo propio: el presidente panista en Cuauhtémoc, Kevin Ríos, organizó un desayuno con estructuras del partido para refrendarle apoyo a Alessandra Rojo de la Vega. No es casualidad que el blanquiazul haya reaccionado con tanta rapidez. Cuando Morena mueve una pieza en tu territorio, la respuesta correcta es mostrar que el territorio sigue siendo tuyo.

Ese mismo día, Lozano volvió a la alcaldía para reunirse en la colonia Doctores con integrantes de la CCAT-UCAI (Coordinadora de Colonos, Arrendatarios y Solicitantes de Vivienda / Unidad de Coordinación de Asentamientos Independientes), organización activa en el Movimiento Urbano Popular. No era una segunda visita: era la continuación de la misma operación. Cabe señalar que, según quienes siguen el tema de cerca, los dos primeros lugares en la carrera de Morena por Cuauhtémoc son: Iliana Sánchez y Agustín Torres, los mismos que no fueron convocados a la reunión de Barrientos.

Todo esto es una muestra de por qué es urgente que Díaz Polanco deje la presidencia de Morena en la Ciudad de México. No porque sea el único responsable del desorden, sino porque sin un liderazgo que encuadre, discipline y arbitre, la capital del partido gobernante se convierte en lo que ya parece: un tablero sin rey, donde cada pieza se mueve sola.

Por las calles… Desde hace unas semanas se advierte una campaña silenciosa pero constante: la de los “Guardianes Verdes”, programa del PVEM para apoyar a ciudadanos en sus gestiones ante las alcaldías. Jesús Sesma tiene puesta la mira en la capital y este programa es la evidencia más reciente. “Así como no queriendo”, en los anuncios aparece Chucho, tendiendo puentes con sectores amplios de la sociedad. El partido va levantando base social, ladrillo a ladrillo, mientras Morena sigue enredada en sus propias disputas. Ayer pidió licencia al cargo. Continuará con su estrategia rumbo a 2027. Apenas subiendo la columna tú crees