Giovani Gutiérrez llegó a Coyoacán en la marea opositora de 2021 y refrendó en 2024, con todo y el vendaval de la Cuarta Transformación. Dos victorias consecutivas en terreno que Morena aspira a recuperar son un activo político difícil de ignorar y, al mismo tiempo, una incomodidad difícil de gestionar para su partido.
El PRD, que fue parte de la alianza que lo llevó al cargo, atraviesa una fractura visible: por un lado, la corriente de Los Chuchos; por el otro, Nora Arias. En la Alcaldía ya se sabe quién irá con quién: los primeros respaldan al alcalde; la segunda podría explorar acercamientos con Morena.
Arias, además, denunció que en la alcaldía hay personal que devenga sueldo con recursos públicos y que además participa en la toma y ocupación de las instalaciones del PRD en esa demarcación. La acusación no es menor: cruza la línea entre la rivalidad interna y la denuncia de uso político del aparato de gobierno.
Gutiérrez, por su parte, no está del todo cómodo con el trato que le dispensa Acción Nacional, el partido que en teoría lo cobija. En su entorno figura Sergio Eguren, aquel personaje que protagonizó un sonado escándalo en el Mundial de Brasil 2014 al ser acusado de manosear a una mujer. Eguren forma parte del círculo cercano de Jorge Romero, líder nacional del PAN, y ha ocupado primero la Coordinación de la Ventanilla Única de Trámites y ahora la Dirección del Centro de Servicios y Atención Ciudadana de la alcaldía. Una pieza del aparato nacional instalada en territorio local: señal de que el partido no solo vigila, también opera. ¿Será esa la causa de la molestia? ¿O será fuego amigo? ¿Mala relación con sus compañeros de partido?
En cuanto al PRI, ha sido el factor decisivo en ambas victorias de la alianza, tanto en 2021 como en 2024. Su carta más visible en la demarcación es el concejal Juan Carlos Vázquez, quien fue director de Derechos Humanos en el primer periodo y se ha convertido en punta de lanza territorial que difícilmente podrá ser ignorada en el próximo proceso electoral.
En el primer informe de Vázquez, Gutiérrez apareció con chamarra roja y pronunció una frase que algunos leyeron como guiño y otros como declaración de principios: “Somos revolucionarios porque provocamos cambios, somos institucionales porque somos disciplinados”. El alcalde opositor, vestido de rojo, hablando de revolución. La ironía no requiere explicación adicional.
Del lado de Morena, en entrevista, el diputado Gerardo Villanueva no oculta que tiene cuentas pendientes con la demarcación. Perdió la candidatura en 2024, pero ganó la encuesta dos a uno. “Algo habremos hecho bien”, señala, y no solo por él: lo dice por el colectivo, por el equipo.
Señala que en 2021 ganó la encuesta interna de Morena y también la que levantó el PT, “que es obviamente más desinteresada, más imparcial, porque no se hace dentro de Morena”.
El argumento es simple: quien tiene arraigo territorial tiene la mitad de la campaña ganada antes de arrancar. Lo demás, admite, es política, y la política “es la ciencia menos exacta de todas”.
Villanueva no dice nombres, pero la referencia es transparente para quienes saben cómo funcionan las cosas en la demarcación: el acuerdo de no agresión con la alcaldía –impulsado desde arriba– le abrió mesas de trabajo y gestión que otros no tuvieron. “Ya ni digo quiénes porque si no se va a enojar Rubio”. El apellido cae como piedra en estanque quieto. Hacer política de otra manera, insiste, beneficia a la ciudad. Y agrega algo que suena a principio más que a cálculo: en Coyoacán y en toda la ciudad habría que respetar el arraigo que, de manera natural, se refleja en cualquier encuesta, siempre que se haga con seriedad.
Hay una pregunta que flota en el aire: si la incomodidad con Acción Nacional se profundiza, ¿buscaría Gutiérrez un entendimiento con Morena? No sería el primero en recorrer ese camino. Y Coyoacán, con todo lo que está en juego, tampoco sería el peor lugar para intentarlo.
POR LAS CALLES… Dicen los que saben que Marcelo Ebrard analiza con su equipo renunciar a la Secretaría de Economía, regresar al Senado y desde ahí operar para 2030. Habrá que seguir con detenimiento los pasos de quien hoy es considerado el político con mayor capacidad de concitar voluntades en distintos sectores, aunque para otros debió sostener su candidatura presidencial en 2024. Si algo identifica a Marcelo es la combinación de madurez política y lealtad táctica: aunque tras quedar en segundo lugar muchos abandonaron el barco, el secretario vuelve por sus fueros. Su grupo, El Camino de México –título de uno de sus libros– ya trabaja con miras a 2027, donde van, dicen, por tiros de precisión.

