La Red de Acción sobre Alcohol presentó la campaña “El alcohol causa cáncer”, una iniciativa que busca concientizar a la población mexicana sobre la relación entre el consumo de alcohol y el desarrollo de la enfermedad. La campaña, probada previamente en Australia con resultados positivos, se centra en la relación entre el consumo de alcohol y siete tipos de cáncer: boca, faringe, laringe, esófago, hígado, colon-recto y mama. Los videos ya circulan en redes sociales y a través de ellos la organización hace un llamado a fortalecer las políticas públicas de control del alcohol en México, entre ellas actualizar el IEPS, en línea con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.
Alonso Robledo, vocero de la red, destacó: “El alcohol causa cáncer. No es una opinión, es evidencia científica. Cualquier consumo de alcohol implica un riesgo de cáncer. Con esta campaña queremos que esa información deje de estar escondida y llegue a todas las personas, porque conocer el riesgo es un derecho y prevenir también es una responsabilidad de las autoridades”.
La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasificó en 1988 al alcohol como un carcinógeno del Grupo 1, la misma categoría en la que se encuentra el tabaco, los asbestos y la radiación, lo que significa que existe evidencia suficiente de que causa cáncer en seres humanos. La evidencia muestra que el riesgo no comienza únicamente entre quienes presentan un consumo intenso, sino que también existe una carga importante asociada con consumos bajos y moderados.
De acuerdo con el estudio de Carga Global de Enfermedad, en 2022 se atribuyeron al alcohol 4 mil 695 muertes por cáncer en México, equivalentes al 11.2 por ciento de las muertes relacionadas con el consumo de esta sustancia. El cáncer de hígado concentró 48.2 por ciento de estas defunciones, seguido por el colorrectal con 19.1 por ciento; el cáncer de mama representó 14.2 por ciento y el de próstata 10.4 por ciento.
A pesar de la urgencia de esta información, los estudios muestran que la proporción de personas que conocen dicha relación es baja: se encuentra entre 10 y 45 por ciento, dependiendo del país, la población y el tipo de cáncer. En México, el alcohol es la droga más consumida: la prevalencia de consumo alguna vez en la vida alcanzó 73.7 por ciento, con un aumento significativo en mujeres, al pasar de 62.6 a 69.3 por ciento. En adolescentes de 12 a 17 años, uno de cada tres ha consumido alcohol.
En el caso específico del cáncer de mama, un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública encontró que reducir el consumo de alcohol podría prevenir 21 mil 908 casos en un periodo de diez años, y el beneficio sería 13 veces mayor en mujeres con antecedentes familiares de la enfermedad.
La evidencia internacional señala que los impuestos al alcohol, las restricciones a su disponibilidad y las medidas estrictas sobre publicidad y promoción reducen el consumo y, con ello, la carga de cáncer. Para México, una actualización del esquema del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, mediante una cuota fija vinculada al contenido de alcohol puro, podría reducir significativamente el consumo y aumentar la recaudación en 28 mil millones de pesos. La Organización Mundial de la Salud pidió en enero de 2026 a los gobiernos fortalecer sustancialmente los impuestos a las bebidas alcohólicas.
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