En un acto que busca combatir la gentrificación y fomentar el repoblamiento de la zona central de la capital, la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, encabezó la colocación de la primera piedra para la edificación de 250 viviendas en la colonia Guerrero. Este proyecto inicial cuenta con una inversión de 120 millones de pesos y beneficiará de manera directa a 900 personas con arraigo vecinal.
Durante el evento realizado en el predio de Lerdo 12, la mandataria capitalina informó que estas acciones forman parte de un plan más ambicioso para el 2026, el cual contempla la construcción de 4 mil 500 viviendas adicionales en el Centro Histórico, con una inversión que superará los mil millones de pesos. Estas viviendas tendrán un costo aproximado de un millón de pesos y se ofrecerán mediante créditos accesibles.
Los cinco proyectos que iniciaron obras de manera simultánea se encuentran en las siguientes ubicaciones: Arcos de Belén 69, Belisario Domínguez 43, Avenida Chapultepec 69, Galeana 37 y Lerdo 12.
Varios de estos inmuebles están catalogados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), por lo que los trabajos consistirán en rehabilitaciones que respeten el valor arquitectónico y patrimonial de las antiguas vecindades.
Brugada Molina aprovechó el espacio para anunciar que en los próximos días enviará al Congreso de la Ciudad de México la iniciativa de Ley de Rentas Justas, Razonables y Asequibles. Esta propuesta tiene como fin evitar que los incrementos en los alquileres superen la inflación anual y establecer mecanismos de protección ante desalojos.
Asimismo, se planea la creación de la Defensoría Inquilinaria, un instrumento jurídico encargado de mediar y defender los derechos tanto de dueños como de inquilinos en la capital.
La administración local tiene como objetivo alcanzar 200 mil acciones de vivienda para el año 2030. Para este 2026, la meta es concretar 10 mil acciones, de las cuales casi la mitad estarán concentradas en el corazón de la ciudad.
El secretario de Vivienda, Inti Muñoz Santini, recalcó que estos predios eran antiguas vecindades deterioradas, algunas afectadas desde 1985, que finalmente son integradas a un programa de renovación habitacional para dignificar la vida comunitaria y garantizar el derecho a la ciudad.

