El otro negocio de Ecobici

La Secretaría de Movilidad le acaba de regalar a 5M2, S.A. de C.V. diez años de vida garantizada. El nuevo contrato para operar, renovar y ampliar Ecobici corre hasta el 31 de julio de 2036 y arrancará formalmente el 1 de septiembre de 2026. El monto, dice el fallo, puede ir de 978 millones 317 mil pesos a 2 mil 445 millones 793 mil pesos, IVA incluido. Todo un rango, para todos los gustos.

Lo curioso es que esta misma empresa –junto con BKT Bicipública– fue sancionada por la propia Semovi apenas en agosto de 2024, con una multa superior a los 12 millones de pesos por retrasarse en la renovación y ampliación del sistema. Y no es un caso aislado: las multas y los impagos parecen ser, más que un accidente, el modus operandi de la casa. En redes, distintos prestadores de servicio han denunciado que Grupo Expansión –de la que se hablará más adelante– les debe pagos desde hace hasta un año, sin que eso frene la firma de nuevos contratos con el gobierno. A eso hay que sumarle el historial de quejas de los usuarios de Ecobici: bicicletas descompuestas, estaciones fuera de servicio, mantenimiento que nunca llega.

Tampoco cuadra la decisión. La propia renovación de 2020 prometía un ahorro del 54 por ciento: el costo anual de operar Ecobici bajaría de 200 a cerca de 91.7 millones de pesos, con un gasto programado de 544.5 millones para el periodo de diciembre de 2021 a noviembre de 2027. Es decir, el contrato vigente todavía tenía año y medio por delante. ¿Por qué la prisa por sustituirlo, y por qué hacerlo con un compromiso multianual que rebasa por completo la actual administración? Si el criterio fuera la prudencia, bastaría con extender el servicio por lo que resta de la gestión de Clara Brugada, dejando a la siguiente administración la decisión de continuar con el proveedor o buscar otro.

El plan de expansión suena, en el papel, ambicioso: de 9,300 a 15,000 bicicletas, de 689 a 1,111 cicloestaciones, con al menos 30 mil anclajes funcionales. El sistema llegará por primera vez a Iztacalco, Iztapalapa y Tlalpan, y se reforzará en Álvaro Obregón, Azcapotzalco, Benito Juárez, Coyoacán, Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo. Bicicletas para todos, en teoría.

Pero el negocio de fondo no está en las bicicletas. Está en la publicidad. El contrato le permite a 5M2 explotar hasta 1,711 espacios publicitarios, de los cuales 600 serán pantallas –MUPIs– instaladas fuera de las propias estaciones de Ecobici. En total, la cifra que circula ronda los 4,022 espacios publicitarios vinculados al proyecto. La Fundación por el Rescate y Recuperación del Paisaje Urbano, que encabeza Jorge Carlos Negrete, ha calificado esta operación como una de las mayores de publicidad exterior en la historia reciente de la ciudad, en una capital que ya arrastra cerca de 50 mil vallas irregulares y una saturación visual crónica.

Y la hegemonía publicitaria de 5M2 no se limita a Ecobici. Desde 2009, en tiempos de Marcelo Ebrard, la empresa ya explotaba los espacios publicitarios de la Línea 1 del Metrobús, la de Insurgentes. Ese primer contrato se fue extendiendo con los años y con los gobiernos: en abril de 2021, la Secretaría de Administración y Finanzas del Gobierno de la Ciudad de México, le otorgó un permiso para explotar mil 159 espacios publicitarios y 123 espacios multifuncionales en la recién inaugurada Línea 3. Un año después llegó otro permiso, ahora para explotar 32 plataformas y tres terminales de la Línea 4, la que cruza el Centro Histórico. Así, la empresa acumula casi dos décadas de presencia prácticamente monopólica en el Metrobús, además del Tren Ligero y las cicloestaciones de Ecobici, siempre bajo el mismo mecanismo: la adjudicación directa.

El dueño de 5M2 es Edgar Farah, un nombre que lleva casi dos décadas rondando los contratos de movilidad y publicidad de la Ciudad de México. Su empresa ha encontrado acomodo en administraciones de distintos colores y estilos: desde la gestión de Marcelo Ebrard, pasando por la de Miguel Ángel Mancera, la de Claudia Sheinbaum como jefa de Gobierno hasta la actual de Clara Brugada. En el camino también aparece Mario Delgado, hoy secretario de Educación Pública, quien como secretario de Finanzas capitalino fue señalado como uno de los aliados institucionales de Farah. La conclusión es sencilla: no importa quién gobierne la ciudad, 5M2 siempre encuentra la manera de quedarse. Por si quedara duda del vínculo entre 5M2 y Grupo Expansión, basta con teclear cincomdos.com: el dominio de la agencia redirige automáticamente al sitio de Grupo Expansión, que además presume a Ecobici como uno de sus casos de éxito en su unidad de negocio de movilidad.

Por cierto, de acuerdo con la nota de Ivonne Ojeda de la Torre, publicada por el portal Sin Embargo el 20 de marzo de 2019, 5M2 fue una de las agencias más favorecidas por el Gobierno de Enrique Peña Nieto: recibió contratos por adjudicación directa entre 2012 y 2018, entre ellos uno por más de 14 millones de pesos otorgado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. En abril de 2017, la agencia –hasta entonces dedicada a la publicidad en mobiliario urbano– adquirió Grupo Expansión y se convirtió en lo que hoy se conoce como Grupo 5M. El patrón, otra vez, se repite: cambian los sexenios, cambian los partidos, pero 5M2 sigue ahí, cobrando.

Y hay un dato que conviene no perder de vista. El 26 de junio de 2025 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía inhabilitó a Expansión, Sociedad Anónima de Capital Variable, por tres meses, tras un procedimiento de sanción por incumplimiento de contrato. La circular es clara: mientras dure la inhabilitación, ninguna dependencia federal, estatal ni municipal puede contratar con esa empresa. El mismo dueño que fue castigado por el INEGI es al que la Semovi acaba de premiar con diez años de Ecobici.

La pregunta obligada es si en la Ciudad de México las multas, los impagos y las inhabilitaciones sirven para algo más que para el expediente, o si –como parece– son apenas un trámite que se olvida en cuanto llega el siguiente contrato.

POR LAS CALLES… En redes circula una entrevista a César Cravioto, secretario de Gobierno de la Ciudad de México, en la que se le ve tomando cerveza frente a las cámaras. No es que el trago escandalice –faltaba más– pero cuando quien empina el vaso ante la cámara es el segundo de a bordo de la administración de Clara Brugada, la imagen no ayuda mucho a la seriedad del cargo. A ver si alguien en el gobierno le sugiere cuidar más las formas la próxima vez que salga a cuadro.