Un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford ha desarrollado un sistema de inteligencia artificial capaz de detectar cambios imperceptibles en la grasa que rodea el corazón mediante tomografías computarizadas rutinarias, lo que permite predecir el riesgo de insuficiencia cardíaca hasta con cinco años de anticipación.
El modelo, basado en el análisis avanzado de imágenes médicas, identifica patrones de inflamación y alteraciones en la textura del tejido adiposo cardíaco que no son visibles para los médicos con las herramientas actuales. Este enfoque abre una nueva vía en la cardiología preventiva al transformar estudios diagnósticos comunes en herramientas predictivas de alto valor clínico.
La tecnología fue probada en una muestra de más de 72 mil pacientes, donde alcanzó una precisión del 86%, posicionándose como una de las herramientas más fiables en la predicción temprana de enfermedades cardíacas. De acuerdo con los resultados, dentro del grupo identificado como de alto riesgo, uno de cada cuatro pacientes desarrolló insuficiencia cardíaca en un periodo de cinco años, lo que representa una probabilidad hasta 20 veces mayor en comparación con aquellos clasificados como de bajo riesgo.
El sistema se basa en el análisis de biomarcadores derivados de imágenes, particularmente en el estudio de la grasa perivascular, un tejido que rodea los vasos sanguíneos del corazón y que puede reflejar procesos inflamatorios asociados con el deterioro cardiovascular. Este tipo de hallazgos resulta relevante porque la insuficiencia cardíaca suele detectarse en etapas avanzadas, cuando los síntomas ya son evidentes y las opciones de tratamiento son más limitadas.
Actualmente, los investigadores trabajan en colaboración con organismos reguladores del Reino Unido para incorporar esta herramienta en hospitales del sistema público de salud, lo que podría acelerar su adopción en la práctica clínica y mejorar los protocolos de prevención. El desarrollo tiene implicaciones directas tanto para los sistemas de salud como para el sector empresarial, donde los programas de salud corporativa podrían beneficiarse al identificar de manera anticipada a personas en riesgo. La detección temprana permite reducir la mortalidad y los costos asociados a tratamientos tardíos, así como la pérdida de productividad derivada de enfermedades crónicas.

