Morena a la deriva: sin timón rumbo a 2027

El proceso electoral 2027 ya inició hace meses. Los partidos de oposición llevan rato organizándose, levantando perfiles, delineando estrategias. Morena, en cambio, sigue a la deriva. Y no es una metáfora: el partido guinda lleva más de un mes sin dirigente en la capital del país, desde que Héctor Díaz-Polanco dejó la presidencia del Comité Ejecutivo Estatal el pasado 19 de julio. No hay fecha para designar un relevo. No hay quien ponga orden. Y eso, en política, no es un detalle administrativo: es una señal de alarma a escasos días de que arranque formalmente la contienda por las 16 alcaldías y el Congreso local.

Como se ha mencionado en este espacio, la elección intermedia de 2027 ya está en marcha en todos los institutos políticos de la ciudad. Morena es el único que no cuenta con quien dirija el proceso. Y precisamente eso es lo que necesita: un dirigente, alguien que vaya poniendo orden, que establezca los canales de comunicación adecuados, que evite que –como en otras latitudes– el enemigo no esté fuera, sino al interior del propio partido.

Porque el panorama interno no es nada alentador. En algunas alcaldías se han realizado reuniones entre algunos de los perfiles que podrían competir, pero ni están todos los que son ni son todos los que están. Está el caso de Cuauhtémoc, donde no han estado presentes las diputadas Dolores Padierna (federal) e Iliana Sánchez (local), Dunia Ludlow, directora general de SuperISSSTE, la senadora Cynthia López o Agustín Torres, quien –el sábado pasado– iba a realizar una actividad en defensa de la soberanía y señaló que “el evento originalmente iba a ser en la Plaza de las Tres Culturas pero alguien por ahí hizo una travesura para que no lo pudiéramos realizar, pero aun así no nos van a parar”. Si bien es cierto que el ex jefe delegacional es, para muchos, un saltimbanqui político, resulta que –por el momento– está en Morena y algún apoyo debe de tener para buscar de nuevo un cargo de elección popular bajo las siglas de ese partido.

Se requiere que alguien vaya poniendo orden para tratar de que el proceso de selección sea lo menos complicado posible. Ya se sabe que hay alcaldías en las cuales la cosa va a estar muy complicada, como en el caso de Azcapotzalco, por el enfrentamiento entre la alcaldesa Nancy Núñez y la diputada federal Gabriela Jiménez; o en Tlalpan, donde la alcaldesa Gabriela Osorio y los diputados locales Xóchitl Bravo, Juana Juárez, Pedro Haces, Alberto Vanegas y Luis Chávez, así como el federal Carlos Mirón, no permiten ver un horizonte benéfico para el partido. Con ese escenario, difícilmente la alcaldesa lograría la candidatura; y de lograrla, no le alcanzaría para ganar la elección constitucional.

Pero no son los únicos focos rojos. También están en riesgo Iztacalco, donde la alcaldesa Lourdes Paz ha cometido muchos errores, ha quedado mal con mucha gente y, por si fuera poco, reta al Instituto Electoral de la Ciudad de México al autopromocionarse como se indicó en este esoacio la semana pasada; Xochimilco, donde la gestión de Circe Camacho –que gobierna con el apoyo de Morena– ha sido pésima; Álvaro Obregón, con Javier López Casarín; e incluso Gustavo A. Madero, con Janecarlo Lozano.

El propio Partido Verde Ecologista de México, aliado de Morena, ya advirtió a través de su dirigente estatal y diputado en el Congreso local, Jesús Sesma, que podría ir solo en varios distritos y demarcaciones. El argumento es directo: Morena no está dando el ancho y en ese instituto político lo quieren aprovechar.

Quien llegue a la dirigencia deberá establecer los canales de comunicación adecuados para llevar el proceso de la mejor manera, considerando que la situación en la capital del país no es la mejor. La popularidad de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, está debajo del 50%. La gestión cotidiana del gobierno local –más ocupado en apagar incendios que en encabezar una estrategia de partido– no necesariamente se traduce en fortaleza electoral para las demarcaciones.

En los pasillos del partido guinda suenan nombres para ocupar la dirigencia: Tomás Pliego e incluso Alfonso Ramírez Cuéllar. Pero tan urgente como nombrar presidente es entender que el cargo exige un relevo generacional. Ahí asoma el perfil del diputado local Paulo Emilio García: formación universitaria, experiencia legislativa, conocimiento del partido y manejo adecuado de los temas para el debate público. Un cuadro de la nueva generación, sin los vicios de las viejas corrientes, que bien podría ser el timonel que Morena necesita a escasas semanas del arranque formal del proceso. Lo ligan con el equipo de la presidenta Claudia Sheinbaum pero se lleva muy bien con la jefa de Gobierno Clara Brugada. Podría ser un buen enlace entre ambos equipos.

Lo importante es que ese instituto político mantenga la unidad. De lo contrario, la posibilidad de que se lleven una sorpresa semejante a la de 2021 –cuando perdieron el control de alcaldías que parecían seguras– es real. Es, incluso, probable. Y en política, meses sin liderazgo puede costar una elección entera.

La pregunta obligada es: ¿alguien en Morena tiene prisa por encontrar timonel o la falta de dirigencia también le conviene a quienes ya se reparten las candidaturas por debajo del agua? Porque dicen que hasta que se tengan los coordinadores en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional habrá dirigente pero si eso es así, a ver si no se encuentran con que la oposición ya los rebasó por la izquierda.

X: GarcíaJJavier

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