Gobernar la Ciudad de México en vísperas de un Mundial de fútbol debería ser la oportunidad que todo político sueña: el mundo con los ojos puestos en tu gestión, miles de millones de pesos fluyendo hacia la infraestructura, el escaparate internacional servido en charola de plata. Clara Brugada tiene ese momento frente a sí y lo está desperdiciando.
Faltan 59 días para la inauguración del torneo y la ciudad, en lugar de proyectar orden y capacidad, transmite la imagen de un gobierno que corre detrás de los problemas que él mismo generó.
La Calzada Flotante sobre Tlalpan –ese corredor peatonal elevado que conectará Plaza Tlaxcoaque con la estación Chabacano del Metro– avanza entre críticas por sus enfoques de movilidad y por los cierres viales en San Antonio Abad, que perjudican el tránsito local. Los vecinos, para no variar, no fueron consultados.
El gobierno prometió que todo estaría listo en mayo. Si se cumple, habrá sido a marchas forzadas, a costa de meses de caos vial y de vecinos –reitero– que nunca fueron consultados. Asociaciones vecinales de pueblos y barrios en diversas alcaldías han denunciado que el Gobierno de la CDMX canceló reuniones programadas minutos antes de la hora pactada, que los acuerdos están rotos y que no se ve solución cercana a sus demandas. En los alrededores del Estadio Banorte, donde se rehabilitaron diez áreas con una inversión superior a 200 millones de pesos, los vecinos resumieron la operación con una frase que vale como diagnóstico de todo el gobierno: “Quedó bonito pero nada más es presentación para el Mundial”.
Y por si las obras en las calles fueran poco, el corazón del transporte público está en crisis. El Sindicato del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro reportó 137 trenes sin mantenimiento mayor, 111 con el mantenimiento vencido y 93 fuera de circulación, y estimó que se requieren al menos 6 mil millones de pesos para mantenimiento básico. El propio líder sindical rechazó el argumento de Brugada, de que el presupuesto anual del Metro es de 25 mil millones de pesos, pues de esa bolsa 20 mil millones ya están comprometidos y apenas quedarían 600 millones para mantenimiento.
El viernes de la semana pasada, la protesta de los trabajadores provocó la pérdida de 759 vueltas en un solo día. Miles de usuarios vivieron el caos. No es solo un conflicto laboral: es la evidencia de que el gobierno no sabe administrar lo que tiene. Ante la presión, el director del Metro reconoció que el proceso de negociación con el sindicato “ha sido lento”, eufemismo para describir la actitud dilatoria que caracteriza a toda la administración.
A ese cuadro hay que sumar las Utopías. Brugada prometió en campaña la construcción de 100 de estos centros de bienestar en las 16 alcaldías. El 22 de marzo inauguró la primera, la Utopía Mixiuhca en Iztacalco. Los problemas que atraviesan dichas construcciones son varios: falta de espacios y terrenos para avanzar con las edificaciones, resistencia ciudadana en algunas demarcaciones –como Xochimilco, donde los vecinos votaron en contra– y los retrasos típicos de la obra pública. Una inauguración en año y medio de gobierno. No se ve cómo llegará a cien.
Pero el desorden operativo es solo la superficie. Debajo, la fractura política es más profunda y más peligrosa.
Hay que recordar el origen de algunos de estos problemas. El 30 de octubre de 2023, Jesús Sesma, entonces presidente de la bancada del PVEM en el Congreso de la Ciudad, amenazó con romper la alianza con Morena si el candidato a la Jefatura de Gobierno no era Omar García Harfuch. Mario Delgado, dirigente nacional de Morena, desestimó el amago: los acuerdos, dijo, se hacen con las dirigencias nacionales, no con las locales. Días después, el 2 de noviembre, Sesma dio marcha atrás y refrendó su apoyo a quien resultara ganador de las encuestas. La alianza se sostuvo.
Hoy Sesma encabeza la Mesa Directiva del Congreso capitalino y no ha podido sostener una conversación de fondo con la jefa de gobierno. Ha señalado públicamente la mala situación que vive la ciudad y la ausencia de comunicación con Palacio. Que el presidente de tu propio Congreso hable en esos términos no es un incidente menor: es el síntoma de una gobernante que confunde la memoria de agravios con una estrategia política. El PT tampoco está alineado. En ese partido pensaban que como Clara había sido legisladora, el trato hacia el Congreso sería distinto, pero no ha sido así. La coalición que llevó a Brugada al poder existe sobre el papel; en la práctica, cada quien opera por su cuenta.
Por lo que se refiere a la oposición, Mauricio Tabe, alcalde de Miguel Hidalgo, cerró la puerta a la instalación de un Fan Fest, esos espacios pensados para democratizar la fiesta futbolera, donde el aficionado de a pie puede vivir el Mundial sin pagar los precios estratosféricos de un boleto para el estadio. El mensaje fue claro: sin coordinación política, no hay proyecto compartido
Con la alcaldía Cuauhtémoc, el enfrentamiento es más agudo y más continuo. Alessandra Rojo de la Vega y el gobierno capitalino acumulan roces una semana sí y la siguiente también. Por otra parte, apenas se cerró el periodo de Consulta del Plan General de Desarrollo y la inconformidad es amplia: más de nueve mil firmas de representantes vecinales de Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Álvaro Obregón fueron entregadas al gobierno capitalino para solicitar que se reponga el proceso. Brugada sigue adelante de todos modos.
El patrón se repite: Clara no dialoga con quienes no la apoyaron en 2024. Lo políticamente suicida es que tampoco lo hace, al parecer, con quienes sí estuvieron con ella. Morena misma, el partido que debería funcionar como correa de transmisión de la jefa de Gobierno, está en un marasmo. No organiza, no presiona, no construye narrativa. Simplemente existe.
Los vacíos se llenan. En Morena nadie quiere repetir el 2021, cuando el partido perdió una parte importante de alcaldías y diputaciones, tanto locales como federales, en la ciudad. Esa derrota fue la señal de que los capitalinos distinguen entre votar al presidente y votar a quien les resuelve la vida cotidiana. Se comenta que hay actores como el diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar, quienes ya operan en la ciudad, organizando trabajo territorial en alcaldías como Coyoacán, Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Benito Juárez, con vistas a 2027.
El Mundial llegará en junio. Las obras, según prometen, estarán listas. Las cámaras del mundo recorrerán el Zócalo, Tlalpan y el Estadio Banorte, el cual –por cierto–seguramente volverá a ser llamado Azteca. Brugada aparecerá en cada imagen como la anfitriona de la fiesta. Pero cuando el último balón ruede y los turistas se vayan, quedará lo de siempre: la ciudad real, con sus grietas políticas intactas, sus aliados desatendidos y 2027 tocando a la puerta.
La pregunta no es si Clara puede organizar un Mundial. La pregunta es si puede gobernar una ciudad.
POR LA CIUDAD… El viernes, miles de usuarios del Metro hacían fila sin saber cuándo pasaría el siguiente tren, mientras el director del sistema, Adrián Rubalcava, inauguraba canchas en Cuajimalpa, tranquilo y sonriente. Ya sabemos cuál es su prioridad… El jueves, se enfrentaron integrantes de la Asamblea de Barrios y de la Organización de los Pueblos de Azcapotzalco y personal de Resguardo del Congreso de la Ciudad de México, generando heridos y destrozos. Circuló una versión de que solo querían ver al diputado Alejandro Carbajal y el encuentro no se dio. Lo que realmente pasó es que Carbajal demostró sus buenos oficios y fue mediador para que el diálogo ocurriera después.
X: @GarciaJJavier

