Persiste brecha salarial de género de 24% en México, alerta CEEY

De acuerdo con el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), el avance en la reducción de la pobreza laboral en México es evidente: en el primer trimestre de 2026 alcanzó su nivel más bajo en 20 años, situándose en 30.7%. La persistencia en pobreza laboral, que mide el porcentaje de personas que estaban en pobreza un año antes y continuaron en esa condición un año después, también alcanzó su mínimo histórico de 65.6% en ese mismo trimestre.

Parte de esta disminución se atribuye a la política pública de incremento al salario mínimo, retomada con mayor fuerza a partir de 2019.

Sin embargo, con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo al segundo trimestre de 2026, el organismo advirtió que persisten retos importantes. Tanto la pobreza laboral como su persistencia registraron un incremento, ubicándose en 32% y 68%, respectivamente. Al comparar con el mismo periodo de 2025, la brecha salarial por razón de género se mantiene prácticamente intacta, al pasar de 23.9% a 23.7%.

El promedio de horas semanales remuneradas se ha mantenido sin cambios: 37 horas para las mujeres y 44 para los hombres. Esta diferencia implica que los hombres trabajan cerca de una jornada extra a la semana, lo que incide directamente en la brecha salarial.

Lo anterior refleja cómo se distribuyen las tareas del hogar y de cuidados, trabajo que lleva a muchas mujeres a optar por empleos más flexibles _evidenciado en su mayor tasa de informalidad frente a los hombres– o a trabajar jornadas remuneradas más cortas.

La actualización de estos indicadores muestra que el mercado laboral mantiene barreras estructurales que limitan su capacidad para ofrecer oportunidades de desarrollo e inclusión. La brecha salarial por razón de género destaca como uno de los principales obstáculos.

Para superarla, el CEEY considera indispensable reforzar acciones que permitan conciliar el trabajo remunerado con las labores de cuidado y del hogar, así como implementar y consolidar mecanismos directos para erradicar la disparidad de ingresos, atacando de fondo fenómenos como el techo de cristal y el piso pegajoso.