Septiembre viene cargado para Acción Nacional. La dirigencia nacional dará a conocer, alcaldía por alcaldía y municipio por municipio, quién coordinará la “Patria, Familia y Libertad” panista rumbo a 2027. En la lista aparecen dos gubernaturas en disputa, Chihuahua y Tlaxcala, y una veintena de municipios de todo el país. En la Ciudad de México, la lista del próximo mes incluye cuatro alcaldías: Álvaro Obregón, Benito Juárez, Cuajimalpa y Cuauhtémoc. Vale una precisión: Álvaro Obregón no es, hoy, alcaldía panista; lo fue el trienio anterior, aunque sigue en la mira del blanquiazul. Y ahí aparece el primer matiz de esta historia: el PAN gobierna actualmente cinco alcaldías –Benito Juárez, Coyoacán, Cuajimalpa, Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo– pero dos de ellas, Coyoacán y Miguel Hidalgo, no están en la lista de septiembre porque su definición corre por otro carril: el de “los quintos”.
Dicho en corto: son seis alcaldías en juego y el reparto ya trae género marcado: tres pensadas para mujer y tres para hombre.
En Álvaro Obregón el nombre que circula al interior es el de Lía Limón. El problema es que las encuestas reales, no las que se filtran para presionar, colocan sistemáticamente en primer lugar a Pablo Montes de Oca, quien lleva años caminando el territorio palmo a palmo. Si al final se queda Limón, que quede claro: no será por mérito de encuesta, será por cuota de género.
Benito Juárez no tiene misterio. Luis Mendoza repetirá en el cargo y lo hace con una ventaja que pocos alcaldes panistas pueden presumir: ha ampliado su influencia más allá de los límites de su demarcación. Tampoco hay sorpresa en Cuajimalpa, donde Carlos Orvañanos revalidará sin competencia real a la vista, aunque por su propio bien no le vendría mal romper el yugo familiar: en esa alcaldía todavía es su madre quien decide buena parte de los asuntos.
Cuauhtémoc es harina de otro costal. Ahí nadie discute que Alessandra Rojo de la Vega repetirá; la pregunta es cómo. En 2024 llegó como candidata de la alianza PAN-PRD-PRI y hoy se presenta como “ciudadana sin partido”, aunque el fin de semana pasado encabezó un mitin del PRI. El PAN irá con ella, eso ya está decidido. Lo que falta resolver es la parte incómoda: Jorge Romero ha dicho, una y otra vez, que Acción Nacional no repetirá alianza con “Alito” Moreno. Pero en Nuevo León ya se “está armando la machaca y la carnita asada” para que ambos partidos vayan juntos, así que conviene no apostar demasiado fuerte a la palabra empeñada.
Quedan pendientes, entonces, los dos bastiones que no entraron en la lista de septiembre: Coyoacán y Miguel Hidalgo. Este último sí es, no por casualidad, territorio de “los quintos”, el grupo que dejó armado Jorge Romero antes de irse a la dirigencia nacional; Coyoacán, en cambio, corre por cuenta aparte.
En esa alcaldía, Giovanni Gutiérrez tiene un control político, económico y social que nadie discute al interior del partido, y lo está usando: quiere que su esposa lo suceda mientras él brinca a la Cámara de Diputados. Sabe cuánto vale su territorio y por eso pide lo que pide. Aquí también pesa el criterio de género: si en Álvaro Obregón se inclinan por mujer, en Coyoacán la lógica apunta en la misma dirección.
Miguel Hidalgo es el rompecabezas más complicado, y no solo por la sucesión. Ahí la cuota de género obliga a un hombre, lo que deja en la mesa a dos consejeros regionales: César Garrido, director general de Gobierno y Asuntos Jurídicos, y Miguel Errasti, secretario de Gobierno del PAN-CDMX. Garrido llegó a la alcaldía con Tabe en 2018 y es originario de Gustavo A. Madero; Errasti lleva veinte años trabajando el territorio de Miguel Hidalgo. Jorge Romero tendrá que sopesar no solo cómo aparece cada uno en las encuestas, también sus negativos, y el ejercicio del cargo público desgasta: ahí Garrido lleva las de perder.
Pero la sucesión en Miguel Hidalgo depende de una jugada más grande. Mauricio Tabe quiere brincar al Congreso capitalino y, ahí, ser coordinador del grupo parlamentario del PAN, plataforma que necesita si aspira, como todo indica, a la candidatura a la Jefatura de Gobierno en 2030. El cargo lo ocupa hoy Andrés Atayde, con posibilidad de reelegirse en 2027. Si a Tabe le respetan diputación más coordinación, Atayde tendrá que ceder el paso, y ahí aparece la pieza que hace posible el acomodo: lo más obvio es que a Atayde se le compense con una diputación federal, algo que, con el guiño de Jorge Romero, seguramente aceptaría. Además, el propio Tabe tiene buena relación con Errasti, quien cuenta con el respaldo de la presidenta del partido en la ciudad, Luisa Gutiérrez, también integrante del círculo de “los quintos”.
La pregunta obligada es: en un partido que se declara defensor de las reglas y las instituciones, ¿alcanzarán las cuotas de género y los equilibrios internos para ordenar septiembre o terminará pesando más la encuesta que le convenga a cada bando?
X: GarcíaJJavier
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