Sesma se destapa y no se raja

La semana pasada Jesús Sesma, dirigente del Verde en la capital y presidente de la Mesa Directiva del Congreso de la Ciudad de México, declaró que su partido podía competir solo en siete alcaldías, que no se enteraban de las políticas del gobierno capitalino por los canales institucionales sino por las noticias y que no quería ser un aliado nada más electoral. Clara Brugada reaccionó rápido y propuso una reunión con los coordinadores parlamentarios. Esa reunión sigue sin fecha.

Mientras alguien en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento todavía esta pensando cuándo agendar la cita, Sesma no esperó. Ayer, en el Jardín Pushkin, en la colonia Roma, presentó “Guardianes Verdes”, un programa de acompañamiento ciudadano que arrancará con una red de 35 mil personas comprometidas para dar seguimiento a denuncias que las autoridades no atienden. Maltrato animal, construcciones ilegales, basureros clandestinos, contaminación, negocios sin permiso. Todo lo que se pierde en los laberintos de la burocracia capitalina. Y al final del evento, ante su militancia reunida en el jardín, se destapó para contender por la Jefatura de Gobierno en 2030. “Acepto el reto para 2030. Aquí nadie se raja. Aquí el Partido Verde crece. El Partido Verde va a ganar”, dijo.

El PVEM lleva años siendo el aliado que llega en época de elecciones y se sienta a esperar. Eso se acabó, o al menos eso es lo que Sesma quiere demostrar. “Guardianes Verdes” no es un programa de atención ciudadana: es la estructura de una candidatura. Los 35 mil ciudadanos comprometidos no son voluntarios de un ejercicio cívico, son la base territorial de alguien que ya se asume como candidato. Morena tardó años en construir esa lógica de proximidad: presencia en el problema “chico”, en la queja sin respuesta, en el vecino que necesita que alguien llegue antes que la burocracia. El Verde la está replicando ahora, con tiempo y con nombre propio.

El diseño es inteligente porque opera en dos niveles. Hay problemas que corresponden al gobierno central de Brugada y hay problemas que son competencia de las alcaldías. El Verde puede señalar omisiones en ambos casos sin que le cueste nada, porque no gobierna ninguno de los dos. Es oposición pura, con libertad de movimiento en los dos frentes.

Y esa libertad alcanza para todos. Las diez alcaldías que gobierna Morena son terreno obvio, pero el programa también llega a las cinco que controla el PAN –Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc, Cuajimalpa y Coyoacán– y a Xochimilco, que es del PT. En territorio panista, “Guardianes Verdes” no es solo fiscalización: es prospección electoral. El Verde llega a colonias donde hoy no tiene presencia, con un argumento concreto y un número de folio en la mano.

Sesma no estuvo solo. Lo acompañaron Karen Castrejón, dirigente nacional del PVEM, y Manuel Velasco, coordinador del grupo parlamentario en el Senado. Velasco no aparece en actos de trámite. Fijó la meta: siete millones de votos para el Verde en 2027, millón y medio de ellos en la capital. Y luego preguntó ante la militancia: “¿Se puede o no se puede sacar más de un millón de votos en la Ciudad de México? ¿Se puede o no se puede con Chucho Sesma?”. Los simpatizantes ovacionaron. La respuesta estaba cantada desde antes de que terminara la pregunta. Castrejón cerró el argumento: la decisión de ir solos responde a una estrategia nacional, no a un capricho local. Tienen perfiles competitivos. Van por su cuenta.

No es la primera señal. Hace unos días, el senador Luis Armando Melgar había dejado en claro que la alianza legislativa con Morena y una eventual coalición electoral son cosas distintas, y que el PVEM ya contempla ir en solitario en la Ciudad de México, San Luis Potosí, Colima y Zacatecas. El senador Jorge Carlos Ramírez Marín, de Morena, intentó restarle peso al asunto: las candidaturas propias del Verde en diversos estados, dijo, no representan una ruptura a nivel nacional. Nadie hizo caso. Hoy es un hecho.

Eso es lo que otros no han hecho o han dejado de hacer. Morena construyó su hegemonía en la ciudad con trabajo de calle, con promotores, con presencia en el problema cotidiano del vecino. Esa maquinaria existe pero no siempre responde y cuando no lo hace deja un espacio. Sesma llegó al Jardín Pushkin a ocuparlo.

La reunión con los coordinadores parlamentarios sigue sin fecha. La candidatura de Sesma ya tiene jardín, militancia, senador y 35 mil ciudadanos en lista. Algo vieron en el Verde que van derecho y no se quitan.